Editorial 199
- Cuerpo Editorial

- 27 ene 2018
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La paz, gracia y conocimiento del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
En tiempos de los profetas y reyes, ninguna nación hubiese osado atacar a la nación judía sin la permisividad de Dios, pues las naciones opresoras Él las usó para disciplinar y castigar a su pueblo rebelde y desobediente. Dios era el cuidador de Israel, pero este pueblo descuidaba los preceptos y los mandamientos de su Dios olvidándose de su amor y gracia, Dios en ese amor permitía ciertos dominios de otras naciones para que volvieran a él.
La naturaleza de los judíos los había hecho arrogantes y soberbios, su historia dice que solamente tuvieron tres reyes (Saúl, David y Salomón) y posteriormente se dividió el reino en dos, lo que demuestra que fueron incapaces de dominarse políticamente. ¿Qué podría aportar la historia del Israel antiguo sino ver la paciencia, misericordia y amor de Dios? La elección de Dios por ellos en detrimento de los otros pueblos obedece a un acto de amor unilateral de Él. Los judíos representan férreamente la voluntad indomable de acogerse a la bondad de Dios. Ciertamente Israel constituye un mal ejemplo para cualquier nación de la tierra, pues pudiendo tenerlo todo a su lado fracasaron de transmitir el testimonio de Dios a todas las naciones.
No es exagerado, radicalista, ni extremista recordar que el nuevo testamento es válido para los hombres de esta generación. Considera Dios en su justicia que el hombre es por naturaleza contrario a su voluntad, siendo además engañado por satanás para no obedecer a Dios en sus preceptos y mandamientos. En todas las etapas del hombre, con o sin ley y por fe, solamente remanentes pequeños se ajustan al modelo determinado de Dios para su obediencia.
El plan perfecto ideado por Dios para salvación de los hombres en forma gratuita es un plan que abarca todo lo necesario para no volver atrás de los diferentes planes que diseñó para su comunión y salvación del hombre en las edades antiguas. Con tan solo oír y creer en su Hijo es el único requisito para darse para ser salvo, mantener una relación filial de Padre e Hijo, ser depositario del Espíritu Santo, no contaminarse del mundo y dar testimonio de ser hijos de Dios por la fe en Jesucristo.
La fuente espiritual de vida genuina para Dios es creer en Jesucristo y esto no procede de uno mismo, sino de Él, hay que pedirlo y el Padre de amor y misericordia te escuchará, no desecha a nadie y después de contestarte ahora vivirás en Cristo Jesús para siempre. La nación judía fue visitada por Jesucristo. Algunos aun siendo parte del clero creyeron y otros del pueblo, pero la gran mayoría no creyó y no tan solo eso: lo rechazaron, oponiéndose le mataron y después persiguieron a sus discípulos para hacerles lo mismo. A dos mil años de dichos acontecimientos un remanente pequeño de los judíos cree en Jesucristo, la mayoría políticamente son inestables y esperan su redención para instaurar su templo. La idolatría los persigue y no ven a su Creador ni a su Hijo. ¡Despierta hermano y gózate de ser miembro del cuerpo de Jesucristo! ¡Maranhata! Amén.




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