Editorial 201
- Cuerpo Editorial

- 10 feb 2018
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La paz, gracia y conocimiento del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
No hay nada más engañoso que considerar a Israel el pueblo de Dios. La iglesia de Cristo establecida en localidades de toda la tierra es el único remanente al servicio de Dios autorizado para expresar la Verdad y al Verdadero. Mas en una ignorancia total y próxima a la apostasía hay quienes siendo creyentes de Jesucristo, echan a la borda todo el conocimiento admirable por declararse pro-judíos y convirtiéndose en prosélitos de un pueblo rebelde y desobediente a su Creador.
No es posible que aún leyendo los evangelios no deduzcan cómo el Señor Jesús se refirió a los que profesan esa religión: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
Los referidos son los que en hipocresía se ostentaban como miembros del clero judío y tenían por enseñanza la ley de Dios. El Señor Jesús descalifica a los judíos y a sus profesantes, rechazando tajantemente sus doctrinas y conductas. Los prosélitos son condenados por su ignorancia al seguir hombres y de hacer acciones que no les son encomendadas por Dios, sino para agradar al hombre, además de creer más en lo que un hombre les diga más que a Dios o al Espíritu. Este desprecio vía permisión de ser despojados de todo raciocinio, sentido común y deseo de buscar al Verdadero es lo que los condena dos veces.
Los hombres embaucados por los religiosos para gritar “¡Crucifícale!” contra Jesús son los prosélitos; los que juraron no comer hasta matar a Pablo son prosélitos. En la actualidad un prosélito es todo aquel que se deja engañar por sus líderes religiosos, llámese como se llame: sacerdote, monje, pastor, reverendo, iluminado, maestro y demás títulos humanos para cometer fechorías en contra de los siervos del Señor Jesús y activar la vista hacia lo judaico.
Ten cuidado y no descuides la salvación que te ha dado el Autor de la vida. El diablo es el que está detrás de las religiones y sectas. Él es el mentiroso, homicida desde los tiempos antiguos. Vuelve al camino del Señor Jesucristo. Hasta el día de hoy los judíos están lejos de su redención, son los que vienen al último de todas las naciones por rechazar la invitación del Padre a sumarse a la fe en Jesucristo.
Los judíos mal denominados mesiánicos son otros miembros del cuerpo que deben dejar de judaizar y obligar a los hijos a comportarse en sus doctrinas tradicionalistas y costumbristas. En Cristo Jesús estamos completos y su palabra es vida. Lo antiguo no llena, ni refiere la victoria en este mundo, sólo Jesucristo es el que nos puede declarar vencedores.
Para los que siguen enclaustrados y dominados por las religiones mundanas la exhortación es: salid pueblo de Dios de la oscuridad de ellas. Así, la historia registra las peores bajezas humanas, los homicidios crueles, los robos de posesiones a sus feligreses, los peores pecados que condenan ellos lo cometen en secrecía: “Salid pueblo mío y no seáis partícipe de sus plagas”. Maranatha. Amén.

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