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Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 18 feb 2018
  • 3 Min. de lectura

En la humanidad hubo, hay y habrá hombres con secretos que nunca saldrán a la luz pública en el mundo. Éstos secretos serán recopilados en un gran libro que junto con otros tres, y serán con los que se juzgará por sus obras en el juicio del trono blanco, aunque será tema para otra ocasión. Pero es necesario mencionarlo porque éste capítulo ha sido de los más tergiversados por muchos falsos obreros.


En el capítulo 2 de Romanos, el apóstol Pablo inicia con una sentencia: Manifestad por el Señor Jesús quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo, es parámetro o señal de estar alertas. Si tú ves a alguien juzgar a una persona, él que juzga hace lo mismo. Por lo tanto, no juzgues porque tú estás haciendo lo mismo.


Es muy importante notar que el hombre conozca la bondad y longanimidad de Dios de cómo los gentiles, que no les fue dada la ley, muchos la observaron mejor que los que la tenían. El punto central de este capítulo radica en que la ley dada al pueblo judío es el ordenamiento con que se juzgará a los hombres (judíos y gentiles) desde el inicio de la ley hasta la llegada del Señor Jesucristo.


Es la justicia de Dios para que el hombre se desenvuelva en hacer las cosas de bien, Dios constituye a todo ser humano y ha puesto en sus conciencias el conocimiento de Él en los primeros hombres y después en los hombres que nacen en la generación de Jesucristo para que conozcan a su Hijo. La ley no es para la iglesia, sino la fe es para los hijos de Dios. La ley es para todos los hombres que han existido desde que se impuso la ley. Ésta es la verdadera interpretación de los primeros 16 versículos del capítulo 2 de Romanos.


La ley quedó abrogada para sus hijos por la fe en Jesucristo. Más para todos aquellos hombres que no creen en el Señor Jesús, la ley seguirá implacable su curso y juzgará a todos los hombres que no quisieron ajustarse al sencillo acto de creer que él es el Hijo de Dios, que murió en la cruz para salvarte de todo pecado y que está sentado a la diestra del Padre y desde ahí envió al Espíritu Santo a declararnos más que vencedores en el mundo. Si te es difícil creer lo anterior, ¿Entonces cómo hacer que creas? A continuación transcribo los 16 versículos que componen este tema. Amén.


2 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. 2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; 9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios. 12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

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