Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios?
- Cuerpo Editorial

- 18 feb 2018
- 4 Min. de lectura

En los siguientes versículos Pablo, un judío de pura cepa y linaje reconocido, habla de los judíos porque es un judío. Habla del fracaso de su pueblo de no haber comprendido su papel en este mundo como el pueblo elegido por Dios.
Sin tener nada fuera de lo común más que una promesa a Abraham, les fue confiada la ley para que la siguieran y dieran testimonio de ella ante las demás naciones de que su Dios era Verdadero y Viviente y no lo que había en la edad antigua: adoradores de ídolos sin vida y vacíos.
Los judíos se empecinaron en hacer su voluntad, en no dejarse abrazar de su Dios y volvieron los ojos al mundo engañados por príncipe de éste. El hombre por naturaleza es rebelde a Dios. Llámese joven, viejo; hombre o mujer, europeo o africano, cualquier condición es rebelde a Dios: hace su propio criterio y dirige sus pasos en su propio camino.
En los siguientes versículos del capítulo 2 Pablo escribe sobre la condición del pueblo judío al haber dejado la voluntad de Dios y no escuchar a los profetas de volverse de sus malos pasos, desoyéndolos. Además despreciaron la venida de su Hijo y esto los dirigió hacia su fracaso universal, siendo avergonzado por las demás naciones del mundo, y pasaron a ser el último pueblo de las naciones por su desatención a las profecías de nuestro Padre.
Ellos no guardaron la ley, ni el conocimiento de la voluntad de Dios. Amigo lector: esto confirma lo que han escrito otros hermanos en anteriores temas de este blog. Al pueblo judío no hay que imitarlo ni poner los ojos en ellos, ya que ellos son mal modelo a seguir y constituyen el ejemplo que la iglesia no debe repetir. Por consiguiente, la ley ya no es para la iglesia, es la fe la que viene a suplir a la ley, es la obediencia y la gracia a Jesucristo que viene a suplir el conocimiento de la ley. Por la ley no hay salvos es imposible, así lo ha determinado Dios, el soberano de la eternidad.
Pablo como judío utilizó los siguientes versículos 28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; 29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
No lo dijo como una manera de llamarnos judíos a los que creímos a Jesucristo, sino para decir a ese pueblo rebelde que su condición fisca y biológica se debería de plasmar en Espíritu para ser parte del pueblo de Dios.
Muchos hermanos profesan ese error de denominar a los creyentes de Jesucristo judíos espirituales. Es intolerable esa denominación: Pablo no quiso jamás dar esa interpretación, sino que el enemigo de Dios, con tal de ofender, obstruir y menospreciar el plan de salvación de nuestro Padre y del cumplimiento de obediencia por amor al Señor Jesús, el Espíritu Santo de Dios nos proclama hijos de Dios por la fe en el Señor Jesucristo, un nombre dado con poder y amor para vivir en fe y en la esperanza de ser como él. Amén. Transcribo los siguientes versículos para su lectura.
17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, 18 y conoces su voluntad, he instruido por la ley apruebas lo mejor, 19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. 21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? 24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. 25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. 26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? 27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley. 28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; 29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.




Comentarios