Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado
- Cuerpo Editorial

- 25 feb 2018
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Los siguientes versículos confirman una gran verdad que ya se ha expresado en numerosos temas de este blog. No es el que se dice ser salvo por sí mismo sino el que confiesa que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios y vienen a esa persona casi treinta promesas además de la salvación y lo cree y lo confiesa.
Judíos y gentiles (incrédulos, ateos, religiosos y los del mundo) están todos bajo pecado y por consiguiente, condenación y muerte. Pero cualquiera de los anteriores que han sido mencionados si cree en Jesucristo será salvo y es liberado de todo pecado. Lean los siguientes versículos registrados en el capítulo tres a los Romanos:
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos. 19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Amigo lector: ¿pondrá en duda este plan y nuevo ordenamiento de un Dios que envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos?, ¿Despreciará estos versículos para seguir hombres sin escrúpulos, religiones, andar en sus propios caminos en lugar de acogerse a la fe? Peor aún, sabiendo que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él. Con la fe, la ley pasa de largo y sigue su trayecto para juzgar al mundo. Con la fe usted está en el camino de la salvación, no necesita la ley, porque en el Espíritu la ley se cumple. Una salvación que está garantizada por el Autor y Consumador de nuestra fe. Amén.

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