top of page

Editorial 204

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 3 mar 2018
  • 4 Min. de lectura

En un blog pasado, se omitieron algunos detalles muy importantes en la interpretación de la carta a los romanos y que es preciso destacar: Dios, el único y Sabio Dios (no hay otro Dios fuera de Él) envió a su Hijo, Jesucristo, por Su soberana Voluntad en plenitud de amor y misericordia para salvarnos. Este hecho, sin embargo, hay que meditarlo en el Señor Jesús y su verdad.


Dios es Soberano y Omnipotente pero ¿qué implica esto? Sencillo. Él ha seleccionado los tiempos en esta vida, Él es quien elige y lo valioso es Su decisión de elegir. Él hizo a judíos (habiéndolos elegido y después seleccionó a Sus antiguos siervos dentro de ellos) y gentiles. Él es el gran Yo Soy, que hace los pactos con los hombres, siendo sabio y justo. El hecho que nosotros seamos algo que valga la pena rescatar, no obsta que Él es y solamente Él es Quién define las reglas de los pactos y nosotros sencillamente acatar su Voluntad en obediencia, como su Hijo así lo hizo con el fin de salvarnos.


Mas esa necedad e insensatez del hombre de querer “agradar a Dios” a su egoísta y singular manera, modifican esos pactos desvirtuándolos, desviándose el pensamiento de ellos. En otras palabras, los judíos tuvieron su tiempo: la ley, su ciudad, sus ordenanzas, su templo. Así transcurrió el tiempo de los judíos porque así fue la voluntad de Dios. Y aunque los judíos no debieron poner sus ojos en las cosas del mundo ni en las otras naciones -porque su única obligación fue obedecerlo y dar testimonio de su amor ante las naciones gentiles- en ese mismo tiempo, los gentiles que, aun sin el pacto, obedecieron a la ley fueron salvos estando esto dentro de la Voluntad de Dios, no del hombre. Nadie puede salvarse por sí mismo, sino que es salvo quien por gracia de Dios le es dado. Por tanto, lo que verdaderamente cuenta es Quién elige y no lo elegido.


Posteriormente, al rechazar los judíos a Jesucristo, se inició el cambio de era. Ahora es la época de la iglesia en los gentiles (que nos habla de la gracia y la fe), el cuerpo de Jesucristo y la obediencia a la palabra de Jesucristo. Por consiguiente no podemos ver a los judíos, así como a ninguna otra religión en el mundo como modo actual de agradar a Dios. Él mismo dispuso en nuestras vidas Su Espíritu Santo como ayuda para vencer al mundo y dar testimonio que somos del Señor Jesús, reconocemos que en Él estamos completos y es Su única Voluntad para los que han creído en este maravilloso pacto. Obviamente no podemos agregarle nada, solo obedecer y dar testimonio al mundo que somos hijos del gran Dios y ahora podemos acercarnos a ÉL llamándole PADRE. Un nombre que vino a revelarnos Jesucristo.


Volviendo al principio, la carta a los romanos nos pide que nos desliguemos de toda contaminación judía en nuestra carne y recibir al Espíritu Santo, pues el Espíritu nos fue dado para testificar de Jesucristo y su poder. Así como recién vimos en el libro de los Hechos, los apóstoles fueron perseguidos por el clero judío, no recibieron la palabra enviada por Dios y se convirtieron en apóstatas de la ley. Dios, en justo pago les destruyó su templo, destituyó a Jerusalén como lugar de Su adoración y degradó al judaísmo como una religión más, cambiando todo eso solamente por la fe en Jesucristo.

Para la iglesia de Cristo no existe una ciudad santuario o capital religiosa, como tampoco un solo líder representante en la tierra (pensamiento religioso abominable a Dios), sino en expresiones locales visibles o invisibles en las cuales se adora al Padre por medio de Jesucristo sin leuda ni contaminaciones. Nadie, con excepción del Padre y del Señor Jesucristo, es digno de adoración. El testimonio que somos de Jesucristo se transmite mediante nuestro vivir como iglesia. No es copiar modelos de denominaciones o sectas que a su vez han copiado a los judaicos por resistirse en tener el Espíritu Santo y a la verdad contenida en el nuevo pacto.


Un líder religioso rebosante de ignorancia vio a los gatos como seres poseídos por demonios, tras lo cual sus feligreses crédulos comenzaron a matarlos indiscriminadamente en la Europa medieval. Producto de esa mentira, al poco tiempo ya no había gatos y con ello proliferaron las ratas que luego transmitieron enfermedades a los seres humanos que murieron en gran cantidad y sus cadáveres fueron tantos que se apilaban en las calles. Lo anterior agravó más la situación, muriendo millones de personas al final de esta plaga y todo por una mentira y falsa apreciación. Algo similar sucede en la actualidad: las religiones solo dan de comer leuda y los feligreses que no leen la escritura no generan la fe necesaria de salvarse produciendo con ello una espantosa mortalidad espiritual.


Parafraseando el ejemplo anterior, no estamos en contra de nadie, solamente tratamos de ajustar lo escrito en el nuevo pacto con la realidad, donde hay quienes buscan seguir a Dios pero se encaminan a la apostasía y al error. Es decir, buscamos que ellos decidan abrir los ojos y vean que los gatos no son entes demoníacos, sino un ser creado más. Sabiendo esto, se evitaría la mortandad espiritual. No promovemos ningún libertinaje de pensamiento, solo anunciamos la sana doctrina del Señor Jesucristo. Estamos para que tu vida se centre en Jesucristo y dejes de andar de congregación en congregación siguiendo falsos obreros y comiendo leuda en lugar de leer solamente la escritura del nuevo pacto para tu reconciliación con la verdad, amén.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page