El plan de salvación es de Dios y en él se incluye como Padre
- Cuerpo Editorial

- 31 mar 2018
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Hasta hoy amigo lector, en los siete primeros capítulos, el Espíritu nos ha enseñado de la manera correcta el camino de la salvación. Un plan diseñado por Dios y en el cual Él se incluye como un Padre quien da en propiciación a su Hijo para perdón de pecados de toda la humanidad, para que podamos ser salvos.
Dios es un Dios de orden y el orden de las cartas epistolares es un plan concebido por el Espíritu para señalarnos a todos los creyentes de la importancia de leer ordenadamente la escritura del nuevo testamento, a fin de que entendamos la bondad de Dios.
La carta a los Romanos es un manifiesto de cómo Dios en su omnipotencia, soberanía y poder ha dado a los hombres de las generaciones posteriores a la venida del Señor Jesucristo la oportunidad de ser salvos y dignos de vida eterna. Los indeseables religiosos, teólogos, líderes organizacionales no se cansan de distraer, confundir, engañar, cautivar a todas las almas que buscan a Dios para mantenerlos esclavos y enseñarles el error. Dios es bueno y justo; amoroso y celoso; por ello ha declarado la salvación a todo ser humano que cree en su Hijo Jesucristo para avergonzar y señalar a los que dicen que la salvación se pierde. Como está escrito en el primer capítulo a los Romanos se lee:
1.- 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Es un versículo de promesa que debe estar en la mente de todo creyente, en la armadura de Dios nos enseña que el yelmo de salvación debe estar en nuestra cabeza, pase lo que pase somos salvos.
2.-Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos. Su sacrificio lo quieren hacer inútil e incompleto los bastardos de la perdición que seducen a las almas que la salvación se pierde.
En el segundo capítulo está escrito:
3.- El hombre que se aleja de Dios le acontece lo escrito en Romanos 22: Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Es muy notoria la intelectualidad del hombre cuando no hacen las cosas de Dios
4.- 29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios. El pueblo judío es avergonzado en este capítulo y le dice que no es apariencia sino un camino de fe el que quiera ser del Señor.
En el capítulo 3 tenemos:
5.- 4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado. Al leer en orden la carta a los Romanos se entiende el poder de amor de Dios a los hombres. La salvación es un don de Dios, no es de los hombres
6.- 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. La ley estorba en la vida espiritual de los creyentes, pero con la fe nos basta para obtener esa salvación y vivir en el Espíritu.
En el capítulo 4 vemos:
7.- 7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. El amor de Dios está sobre y en nosotros, no podemos andar en el camino con miedo a no pecar, las debilidades forman parte de nuestro testimonio y él nos perfeccionará.
8.- 25 Jesucristo fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. El sacrificio del Cordero pagó nuestras transgresiones y resucitó para justificarnos. No hay nadie que nos acuse. El diablo fue derrotado y no tiene parte, ni suerte con los hijos de Dios.
En el capítulo 5:
9.- Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; el Señor Jesús es nuestro puente a Dios, solamente nuestra fe puesta nos hace tener una comunión con Dios.
10.- 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Para el juzgado por la ley no hay posibilidad de ser salvos, los seguidores de sectas y líderes religiosos al final de sus vidas serán condenados por no hacerse al plan de salvación otorgado al hombre de parte de Dios.
En el capítulo 6:
11.- 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Esto va dirigido para los que siguen creyendo que los pecados o desobediencias de nuestra carne demeritan la salvación de nuestro Salvador Jesucristo.
12.- 22 Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Por Cristo somos liberados del pecado. De estar separado de Dios y de la fe en el Señor nos hace separarnos del mundo, del enemigo de Dios y de nuestra carne y disfrutar de la vida eterna regalo de Dios en Cristo Jesús.
En el capítulo 7, establece la palabra de Dios por su Espíritu dos versículos poderosos que nos liberan totalmente de la ley y que al ser guiados por el Espíritu Santo, la vida de sus hijos, sirven al Señor en el deleite y gozo y en nuestra carne conviven conjuntamente con la ley del pecado, el cual Jesucristo ya pagó. Por tanto no hay nadie quien nos acuse, el Padre borra toda iniquidad y el Espíritu nos conduce al conocimiento de Jesucristo y por esta fe es que vivimos confiados que nuestra salvación es para siempre. Leamos estos dos poderosos versículos:
13.- 6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.
14.- 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.
El Señor Jesucristo sabe que somos de él, pues en todo lugar y tiempo nuestra mente cree en la salvación y pedimos que nos libere de este cuerpo pecador. El Espíritu Santo nos lleva al cumplimiento de los mandamientos de Jesucristo y a los mandamientos que el Padre y el Señor Jesucristo lo expresan a través de él.

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