El amor de Pablo por Israel (parte uno)
- Cuerpo Editorial

- 15 abr 2018
- 2 Min. de lectura

Por ser de mucha importancia, el capítulo nueve de Romanos será dividido en cuatro partes para su mayor comprensión.
1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo,
El inicio de este versículo ha puesto en todos los colaboradores de este blog y en muchos otros hermanos las palabras más verídicas que puede expresar un verdadero testigo de Cristo: las palabras en Cristo y el testimonio del Espíritu Santo.
Constituye una formula oral y manuscrita que da paz al lector y oyente de que la fuente bíblica es genuina y auténticamente espiritual de parte de Dios. Para que quien lea u oiga se enseñe hablar de la escritura con el testimonio de Cristo y el Espíritu Santo y no hipócritamente para decir mentiras en el nombre de Dios como lo hacen los religiosos.
Los siguientes versículos ponen a la luz el amor que Pablo sentía por el pueblo de Israel, al llegar a escribir que prefiere él sea anatema con la condición que fuera salvos sus hermanos en la carne (el pueblo de Israel). Esto es predicar con amor Pablo era congruente con su enseñanza.
En su tiempo los judíos lo atacaron sin piedad al no aceptar la verdad de Jesucristo.Ahora bien, la lección más importante es que Dios eligió a ese pueblo, Dios les concedió la gracia de la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas y por último les dio su Hijo. Hasta ahora, veinte siglos después el pueblo de Israel ve a Jesucristo como (los menos radicales) un profeta menor y los más enconados enemigos como un loco rebelde al sistema clerical de esa época. Esa es la visión al respecto del Hijo de Dios que tiene el pueblo elegido por Dios.
2 que tengo gran tristeza y continúo dolor en mi corazón.
3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;
4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;
5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
La lectura equivocada de los versículos 4 y 5 genera un serio error que cometen los denominacionales por no saber leer: Cristo, el cual es Dios sobre todas los cosas.Jesucristo es el Hijo de Dios, la coma separa que es Dios sobre todo lo enunciado en el versículo 4 hasta el tiempo que vino Cristo, NO que Cristo sea Dios. Esperamos en el Señor que este conocimiento sea entendible para ser sabio y no tener falsos fundamentos. Amén.

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