Y el que creyere en Él, no será avergonzado.
- Cuerpo Editorial

- 21 abr 2018
- 2 Min. de lectura

Es el versículo preferido desde mi conversión, desde mi nacimiento, desde el primer momento que vi la luz como creyente. Es un versículo de poder que te lleva a lo más: lo que otros despreciaron, lo que otros hicieron a un lado, lo que algunos no entendieron y otros han atacado y otros han menospreciado. Esta constituye una promesa para ser ejercitada, aplicada en todos los órdenes de la vida espiritual como física.
Cuatro versículos complacen la expectativa aun del salvo más exigente, es una excelente vida espiritual el alcanzar la justicia por la fe, no porque la hayamos hecho nosotros, sino porque Él la ha dispuesto así, somos justos por la fe, una fe que ha sido depositada por nuestro Padre. ¿Seré necio y decirle al Padre: no la quiero? ¡Claro que no! La acepto y la disfruto. Si los judíos no la quieren ni modo, ellos se lo pierden conjuntamente con aquellos que quieren vivir la ley. No la alcanzan, ni la alcanzarán, por tropezar en la piedra de tropiezo, la cual es Jesucristo.
¿Con la bandera de la ley navegan los judíos? Por eso están separados de Dios, por su incredulidad de no creer a Jesucristo y sus palabras que no provenían de él, sino del Padre que lo envió. Hoy, en este blog se congratulan porque brindan un espacio hermoso y lleno de verdad espiritual. Lo que el pueblo judío rechazó, nosotros los hijos de Dios lo recogemos y creemos y nos complace anunciar que es una gran verdad: el que creyere en él, no será avergonzado. Vive esta promesa profética en todos los instantes y en todos los lugares en que te encuentres, amén.
30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 31 más Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado.Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Comentarios