Estad en paz con todos los hombres
- Cuerpo Editorial

- 19 may 2018
- 5 Min. de lectura

La paz es esencialmente el estado espiritual más importante para los hijos de Dios. También en anteriores blogs se ha explicado esta importante condición de vida de los creyentes y que en lugar de saludarnos: “la paz de Cristo en tu espíritu”, nos dedicamos dar una salutación mundana como: “Dios te bendiga”. Es una obligación para los hijos de Dios mantenernos en paz con todos los hombres en el mundo y en cualquier tiempo, es necesario cumplir este parámetro espiritual que nos encomendó el Señor Jesús.
Como habíamos mencionado anteriormente, el Espíritu nos enseña que hay deberes que debemos cumplir individualmente. Nuestro yo (alma) necesita hacerlo para comprobar que estamos atendiendo lo enseñado por el Espíritu (invitamos a buscar el tema equilibrio espiritual para complementar este estudio).
En lo que requiere diligencia, no perezosos;
Tenemos que actuar ante toda circunstancia, debemos ser diligentes en todo asunto terrenal como en el espiritual. La pereza es innombrable en la vida de los hijos de Dios, el Padre trabaja y nosotros también debemos de hacerlo. Esto no quiere decir vivir afanados pero sí quiere decir que siempre tenemos que estar alertas y en acción.
Fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
Dejemos las debilidades de nuestra carne por el entusiasmo de vivir en el Espíritu. Tenemos como señal que todo lo que hagamos lo hagamos para el Señor Jesús, no sirviendo al mundo sino poniendo todo esfuerzo y capacidad como ofreciéndolo al Señor. Habrá algún error, alguien se molestará.
Debo de confesarles que hace poco a una de las hijas de Dios recién contratadas en una empresa le confirieron un proyecto de trabajo que ya tenían varios meses siendo trabajado por otros compañeros y no habían podido sacarlo adelante. Ella lo hizo en el nombre de Jesucristo y lo presentó a sus jefes, uno de ellos le pregunto quién le había ayudado y ella en su primer amor le dijo: el Señor Jesucristo, así debemos servir al Señor Jesucristo en toda actividad.
Gozosos en la esperanza;
Que tu alma se goce en el Espíritu: Cristo viene y nos ha dejado sus promesas para que vivamos en ella. Gózate, que este mundo ya ha sido derrotado por Jesucristo y saldrás más que vencedor. Es una promesa más real que nunca.
Sufridos en la tribulación;
No te apenes, ni te acongojes de lo que sucede en este mundo, el sufrimiento forma parte del amor y como el hierro en su trato es incandescente, pasado esto te fortalecerá más.
Constantes en la oración;
En todo lugar, tiempo y ocasión es necesaria esta actividad espiritual. Las necesidades del mundo son muchas, las almas son inconstantes, los hermanos decaen, nuestras familias se desvían,… En fin, es importante orar a Dios en el nombre de Jesucristo por toda circunstancia que el Espíritu nos señale. No hagamos de esta necesidad una recomendación, pues es un parámetro espiritual para saber si estamos obedeciendo las cosas necesarias e importantes del reino de Dios en nuestra vida.
Compartiendo para las necesidades de los santos;
Si tienes algo que no ocupas, que no necesitas, compártelo y distribúyelo entre los santos. Habrá muchos hermanos en el cual su testimonio es la vida de pobreza, originado por muchas causas. La principal de ellas es que Dios hizo al pobre y al rico y el Señor Jesús estableció que pobres habrá muchos para que por dondequiera los encuentres, sobre todo porque estamos en un mundo que es gobernado por satanás y administrado por el hombre sin temor a Dios. Ellos propician muchas veces marginar al creyente en Jesucristo para desanimarlo en ese estado, los santos que practican la dádiva con alegría siempre tendrán que dar. Se convierten en una fuente abastecedora para los hermanos en necesidad. Recuerda: es mejor dar que recibir.
Practicando la hospitalidad
Ayudemos a los hermanos que comparten el evangelio, enseñando, fundando iglesias, profetizando acontecimientos para la iglesia, guiando a grupo de creyentes. No con dinero sino con deseos de servir y de ofrendar amor, alimentos y techo en caso de necesidad. Hay promesa para los hermanos que practiquen la hospitalidad, algún día albergaran a un ángel enviado por el Señor.
Una de las revelaciones de los hermanos fundadores del blog consiste en dar a conocer los mandamientos de Jesucristo (verlo en el blog 2 Mandamientos de Cristo) uno de ellos a recalcar para los creyentes es: “ 4 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis”.
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Habla de que en el camino hay acontecimientos de gozo y dolor con sufrimiento. Pero el Señor Jesús nos ha concedido la victoria, tengamos muy presente esta verdad en nuestras oraciones para que nuestra fe no nos falte.
El cuerpo de creyentes debe ser uno en el Señor Jesús. El orgullo y la ambición no deben estar en la vida de los creyentes, tengamos comunión con los hermanos de cualquier índole: iletrados, de bajo nivel económico, cultural o social, etnias; seamos todos humildes y procuremos asistirnos en consejo con los demás hermanos.
No está autorizada para los hijos de Dios la vendetta o venganza. El famoso “ojo por ojo, diente por diente, vida por vida” inexistente en nosotros para los que nos hacen daño o perjuicio, es nuestra importante diferencia como hijos de Dios con respecto a religiosos denominacionales o sectarios; nuestro testimonio de vida es hacer el bien y lo bueno delante de los hombres. El Señor pagará con creces al que nos moleste, hiera o nos cause males. Lo escrito en Romanos no es correctamente meditado por algunos hermanos y sienten que sólo el pueblo de Israel es el único favorecido con su protección, mas ellos tienen que defenderse físicamente, nosotros no. Debemos esperar en su palabra “Mía es la venganza, yo pagaré”. Si tuviéramos conciencia de un juicio de Dios contra los que nos hacen un daño, clamaríamos como el Señor Jesús y Esteban: “Perdónalos, no saben lo que hacen y no les imputes este pecado”. Por eso está escrito: “Terrible cosa es caer en un juicio de Dios airado”.
Los versículos 20 y 21 nos enseñan lo que debemos de hacer con un enemigo: orar primeramente y luego el Señor pondrá el juicio para que apliquemos uno de los mandamientos del Señor Jesucristo, de atender al enemigo de Dios en su necesidad para que sienta que Él es nuestro Padre y nosotros su hijos y si nosotros cuidamos a nuestros hijos ¡Imagínense a Dios qué no hará por nosotros! Esto sucede con frecuencia para manifestar el cumplimiento de las promesas de Jesucristo.
Venzamos siempre con el bien al mal. Los hijos de Dios somos más que vencedores por dejarnos guiar por el Espíritu Santo para el bien, amén.
11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; 12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. 14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. 16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. 17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

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