Editorial 216
- Cuerpo Editorial

- 26 may 2018
- 3 Min. de lectura

La paz, gracia y conocimiento del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Por sugerencia del cuerpo editorial de este blog, se ahondará hoy sobre la posición que guarda el pueblo judío ante Dios, dejando a un lado el estado de Israel y el clero judío, ante las inquietudes de algunos lectores. Tengamos en mente siempre que el versículo: “si no fuera por su misericordia ya hubieramos sido consumidos” es para el pueblo judío y aquéllos creyentes ambiguos e híbridos que no obedecen a la palabra del Señor Jesucristo.
Al pueblo judío Dios lo escogió por su preciosa voluntad y los hizo estado, les dio leyes y una estructura espiritual sobre las demás naciones establecidas en su tiempo (aunque también Dios hizo esas naciones, Él es el soberano de todo lo existente). En el advenimiento del Señor Jesucristo, Dios, a través de la misma escritura, les enseñó del momento de la venida del Señor. Los profetas hablaron, la escritura daba testimonio de ese día agradable que Dios había preparado para la visitación por su Hijo.
¿Qué sucedió? El clero azuzó al pueblo a no creer y no dar crédito de esa voluntad profética, al rechazar al enviado de Dios. Él Señor Jesús declaró sobre el pueblo judío: los primeros serán últimos y los últimos serán los primeros. El propósito y objetivo era que muchos de diferentes nacionalidades iban a creer en la nueva voluntad del Padre y la iglesia iba a ponerse adelante del pueblo judío.
Desobedecer la voluntad de Dios tiene su consecuencia y el pueblo, clero y estado judío hasta el día de hoy están separados de Dios, ya que siguen en su rebeldía de no creer en Jesucristo y su palabra. En hechos de los apóstoles, varios hermanos colaboradores enseñaron de la intransigencia e insensatez al seguir obstruyendo la vida de la iglesia en sus inicios y cómo también los primeros creyentes en Jesucristo querían arrastrar a los nuevos creyentes a la observancia de la ley, sus ritos y tradiciones. Hasta hoy satanás se introduce en las congregaciones de creyentes de Jesucristo y los desvia a ocuparse del antiguo testamento porque él conoce que si distrae a la iglesia en ese erróneo conocimiento, emerge como ganador pues solo la palabra y la fe en Jesucristo destruye sus planes malignos.
En la carta a los Romanos el Espíritu Santo nos enseña con la analogía del olivo que las raíces povienen de Abraham y de su simiente hay dos ramas. La primera: la judía; y la segunda es el injerto: la iglesia. El Espíritu Santo expresa que la primera rama fue desgajada, esto significa que una gran fuerza se quitó. En este caso separó del árbol al pueblo judío e injertó o incrustó a la iglesia en el olivo. Esto es muy sencillo de creer y comprender si tienes el Espíritu Santo de Dios en tu corazón y estás fundamentado en la palabra de Jesucristo.
Todo esto acontece y sucederá por la voluntad del Padre, no es por el pueblo judío, ni por el testimonio de la iglesia, sino que es un misterio de nuestro Padre revelado a sus hijos. Hasta la venida de Jesucristo por su iglesia y el acontecimiento más anhelado y ferviente que pueden aspirar los hijos de Dios la celebración de las bodas del Cordero, es cuando el pueblo judío volverá a ser implantado en el árbol del olivo. Mientras tanto, es de las últimas naciones aquí en la tierra y se encuentran lejos del Señor Jesucristo. No entenderá el judío que el Señor Jesucristo está sentado a la diestra del Padre hasta el día que declaren “Bendito el que viene en el nombre del Señor” Amén.
Aprecio al cuerpo editorial de este blog la oportunidad de compartir brevemente la explicación de la posición judía actual ante nuestro Padre amado. Amén.




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