Editorial 221
- Cuerpo Editorial

- 3 jul 2018
- 2 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
La salutación inicial en la primera carta a los Corintios describe revelaciones de suma importancia para desenmascarar algunos dogmas de la religión católica que omiten las verdades del evangelio. Pablo inicia mencionando que su ministerio es otorgado por Dios. Amigo lector: ¿no le parece raro que el sistema religioso de Roma no tiene el ministerio de apostolado? Y es que siendo el primero de los que se mencionan en esta carta epistolar, pone en su lugar cargos inventados que no coinciden con la escritura y el cargo principal de dicha institución humana no obedece a lo que está escrito. Es importante amigo lector que se conteste con lo enunciado en el nuevo testamento.
La institución jerárquica de Roma no coincide con el nuevo testamento y en todas las cartas epistolares se escribe una alerta para que estemos al pendiente de dichas conductas y que a través de los diversos temas en este blog les daremos a conocer de la falsedad en que se sustenta dicha religión.
La iglesia de Jesucristo en la tierra se establece no en un único centro religioso dominador, sino en una localidad, en iglesias expresivas del cuerpo de Jesucristo en dichas localidades. Corinto era una gran ciudad cosmopolita y de gran poderío económico. Muchos habían creído en el evangelio y el Espíritu se derramó en ellos otorgándonos muchas lecciones y enseñanzas escritas en sus dos cartas para continuar aplicándolas en nuestro diario vivir. Una de ellas consiste en saber que la iglesia es local y permite la comunión con todos los hermanos de diferentes expresiones locales por el Espíritu y físicamente cuando se visitan de dichos lugares.
Otra revelación importante y que echa a la borda el dogma de santos con un aura de mistificación es la que enuncia que los santos son los que creen en Jesucristo y por el simple hecho de invocar el nombre de Jesucristo son santificados, apartados para Dios y es el Señor de todos aquellos que creen en él. Con estos dos versículos el apóstol Pablo desintegra tres dogmas establecidos erróneamente por un sistema que ha se han encargado de engañar por 19 siglos a la humanidad. Los hijos de Dios por la fe en Jesucristo se mueven de acuerdo con los cinco ministerios autorizados más adelante en esta carta. Expresan su vida espiritual localmente y dan testimonio del Señor Jesucristo en sus vidas: éstos son los santos de la tierra sin tener que pasar por un oscuro origen linaje de mentira y falsedad. Amén.




Comentarios