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Editorial 226

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 4 ago 2018
  • 3 Min. de lectura

En días recientes, no tenía una revelación práctica al estar en un estado de paz. Hablando con uno de los colaboradores de Dios para la elaboración de este blog, comentó el que escribe que indagaría en la red virtual de información acerca de que lo pulula en la actualidad cristiana - lo cual de por sí ese término, actualidad cristiana, ya es bastante terrenal y mundano, pero ¡Bueno, glorificado sea Cristo! – e inmediatamente le llevó a un sitio bastante lleno de información decepcionante.


Hashtags haciendo referencia a tópicos superfluos, NADA RELACIONADOS A CRISTO, más sí a esos grupos. Por decir tres ejemplos:


Arqueología ¿dónde en toda la escritura (y aquí se apela al sentido común) se pide se hagan excavaciones, investigaciones que comprueben los dichos del Espíritu Santo? ¿No es la fe lo que salva? ¿Es necesario encontrar evidencia física que “demuestre” pasó lo que pasó? ¿Es que el Espíritu Santo ya no convence o los que dicen que creen, ya no creen? Medite y considere esto. Pero el Señor Jesús equiparó a la iglesia con la moribunda religión judía de sus días, de acuerdo con Lucas 8:18 “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿hallará fe en la tierra?”. En ese entonces los judíos demandaban pruebas fehacientes de que los dichos de él en verdad venían de Dios. Teniendo a todo el Tora a su disposición, los dichos de servidores, reyes y profetas hablando de él, y éstos temerariamente vendiendo su fe por pruebas, actuando como si fueran fiscales y no como su realidad reos de muerte al afrentar al Hijo de Su Hacedor. Ahora están igual. Ávidos de tener la exclusiva: “¡Aquí comió Pablo!”, “Por aquí anduvo Jesús”, “se cree que Felipe anduvo por aquí”, “existe evidencia de que Pedro aquí moró” etc., etc., etc.


Deportes. De acuerdo con 1 Timoteo 4:8 “porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”. Nunca pudo ser tan irónica Laodicea como en este tópico. Si ya desde aquellos años los juegos olímpicos eran una ceremonia religiosa donde se le dio (como ahora) culto al cuerpo humano exaltándolo al grado de adorarlo ¿cómo pues dejar de hacer la piedad para tener el mejor cuerpo? No dice jamás Pablo “no lo hagas” sino dice “haz lo otro primero” donde lo otro ocupará tu tiempo para que no te afanes en lograr el cuerpo perfecto, si bien ayuda un poco en liberar tensiones. De cualquier forma, los gusanos o el fuego lo desaparecerán.


Israel. Se ha mencionado hasta el cansancio que pertenecemos al olivo silvestre, siendo injertados en lugar del olivo natural, lo cual implica que no podemos ocupar dos espacios al mismo tiempo. Hoy en día, aun prevalece el olivo silvestre injertado, mientras el otro yace a un lado, incapaz de recibir la savia nutritiva que proporciona el tener la comunión con Dios. Así lo estableció nuestro Padre, por amor al sacrificio del Señor Jesucristo, nuestro Salvador. Es inexplicable por qué el afán de injertar a Israel cuando DIOS MISMO ha dicho ¡NO! Pero cuando Él lo haga (reinjertar al olivo natural en la raíz) no habrá más olivo silvestre remanente qué alimentar. Los demás serán perros, cerdos y el enemigo de Dios.


Y hay más hashtags de este estilo, pero lo realmente impactante, además de eso, constituye el siguiente versículo que tienen en su título (TEXTUAL SE COPIA DE LA PÁGINA WEB):


Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, Jesús.


Ni siquiera se han tomado la simple molestia de leer el contexto, ¡vamos! ¡Saber expresar el idioma castellano! ¿Para qué sirve tanto conocimiento si errores groseros de tal magnitud pasan desapercibidos entre la comunidad? ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde la última actualización?


¿No se dan cuenta que fue Pedro el que expresó esas palabras haciendo referencia indirecta a Jesús, precisamente? ¿Acaso Jesús se salvó a sí mismo con su muerte y él decidió resucitar? ¡De ninguna manera! Fue Dios quien le levantó de los muertos. ¿Entonces, qué fe promueven? ¿Qué vale más, el sitio web o la información que contiene? Luego por el valor de la información, es el valor del sitio: verdad, certeza, credibilidad, etc., son valores que en el mundo se respetan, pero en la iglesia se omiten salvajemente.


Hay que ser cuidadosos y juiciosos en cómo se administran estos tesoros, pero de todo se habrá de dar cuenta en la eternidad.


Paz y gracia, además, sabiduría de lo Alto sobreabunde en su corazón amables lectores, amén.



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