...Para nosotros, sin embargo hay un solo Dios, el Padre,...y un solo Señor, Jesucristo,...
- Cuerpo Editorial

- 11 ago 2018
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Amados fieles en la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo: que el amor y fortaleza del Señor Jesucristo, el poderoso Hijo de Dios sentado a la diestra del Padre, les sean otorgadas en abundancia; salud.
Haciendo introspección sincera al interior de muchas congregaciones, encontraremos que siempre habrá algún detalle qué debatir, que no se pongan de acuerdo ya sea doctrina, modos de realizar los ministerios, conocimientos, etc. No se diga además ritos, usanzas, tradiciones, expresiones inherentes a cada cultura en general humana. Esto lo menciono porque, aunque en el Espíritu es irrelevante, para la carne es la delgada frontera entre respeto/ofensa.
El apóstol Pablo elocuentemente interpreta cómo debemos conducirnos ante los débiles de la fe, inspirado por el Espíritu Santo dentro de él. Nos da el Espíritu un suculento manjar de diplomacia, porte, clase y educación espirituales que solo los que tienen amor genuino y siguen los mandamientos del Señor Jesús pueden degustar.
Por principio de cuentas, debemos actuar juiciosamente para cuidar nuestro testimonio ante los que son débiles en la fe en cualquier asunto -aunque para efectos prácticos se pone como muestra lo sacrificado a los ídolos, que incluso este concepto ya trasciende no solo las comidas (fiestas, eventos, días, natalicios, festivales, etc.) sino que además debemos incluir ya a cualquier evento público- cuya índole destaque que un ser humano, ente humano, institución, academia, etc., sean exaltadas a lo sumo como a dioses o deidades. Y por ende ¿qué es sacrificado a los ídolos? Ese boleto que se compra, esa comida o bebida que se consume, un acto de presencia voluntario, ese dinero que se dona, ese atuendo que se viste, ese logotipo que se porta, un tatuaje, por mencionar algunos.
¿Cuántos artistas, deportistas, políticos, empresas, asociaciones, grupos, pensadores, escritores, gobiernos, pastores, etc., se autonombran revelados, lo mejor del siglo, “dioses de esto u otro”, los GOD, masters, maestros, líderes, pioneros, solo por darse adjetivos superlativos? No lo hacen ciertamente por humildad, sino por vanagloria y darse ese placer de sentirse amados, imprescindibles y adorados, cualidades restringidas solo a Dios. Esto es una suplantación en toda la regla. Pero la mercadotecnia nos disfraza eso muy sutilmente. El derecho lo encubre, la psicología lo suaviza y la religión lo matiza para que no sepamos que, de hecho, hay muchos tipos de seres que se creen dioses o mesías entre nosotros y muchos los aceptan, los aman ciegamente, los adoran fervientemente cuando realmente son materia muerta espiritualmente.
Mas ¡Glorificado seas Padre! Que incluso esto lo pasas por alto, este pútrido olor ante Tu trono siempre y cuando no neguemos la fe en nuestro Señor Jesús y busquemos ese maravilloso camino de la renunciación. Y en consecuencia por eso nos obliga a no debilitar y hacer claudicar a los que aun por su inmadurez espiritual no tienen la conciencia fuerte, porque si nos ven mucho siendo partícipes de esas vendimias entonces cuestionarán la fe, pensando ver en nosotros a seres fuertes pero que irónicamente sucumben ante lo que se predica que está mal.
Incluso el Padre tiene esto como una pecata minuta, al considerar que el mundo es el mundo y solo ve por Sus hijos, pero dentro de Sus hijos están los pequeñitos, los débiles de conciencia a quienes hay que cuidar siendo responsabilidad de los mayores espiritualmente hablando.
Es muy enfático el apóstol cuando expresa que a causa de un conocimiento (madurez espiritual) pueda perderse alguien que no lo tiene por la falta de amor -que siempre llevará mano- que derivó en un acto de egoísmo al querer “ejercer” nuestro derecho de libertad mediante la falta de cordura y dominio propio.
Esos débiles en la fe están puestos para que los que estén arriba sigan cuidando sus pasos, son señales en el camino para no perder la guía y se extravíen, por la consabida consecuencia, que al paso del tiempo la maldad tenderá al infinito hasta que los tiempos se cumplan.
Luego por el mismo tiempo, los que estén arriba partirán con el Señor y esos débiles crecerán ocupando su lugar, para que lleguen otros nuevos débiles que les sirvan como marco de referencia a los que Dios le concedió crecer; y este ciclo perfecto de Dios para la iglesia del Señor Jesús seguirá hasta que Él diga “¡Hasta aquí!” y sea arrebatada en los postreros tiempos. Pablo habló en primera persona. Guardó ese testimonio y el Señor Jesús habrá de recompensar ese sacrificio de amor que tuvo. Lo mismo para quienes busquemos seguir creciendo en el Señor. El que desee aprender, que lea, crea, guarde y practique.
A continuación, el contexto en el capítulo 8 de la primera carta a los Corintios en el cual se basa esta disertación. La paz del Señor Jesús esté en su corazón, amén.
1 Corintios 8
En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.
2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.
4 Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.
5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),
6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
7 Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.
8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.
9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.
10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?
11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.
12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.
13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

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