Editorial 228
- Cuerpo Editorial

- 18 ago 2018
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Segunda parte: MACHISMO
Como continuación del tema anterior, diremos ahora que dentro de toda la crisis existencial de hombre segmentaremos una de las muchas corrientes ideológicas que el hombre ha impuesto, tergiversando el orden espiritual de Dios.
El machismo, puede definirse como la exaltación del género masculino en detrimento del complementario femenino. Ciertamente Dios dio poderes y ordenamientos al varón desde el inicio de los tiempos, como ser el administrador primordial de su creación, la obligación del trabajo, el ser cabeza de la especie humana, etcétera.
Pero el hombre natural en su vanidad, ignorancia, alejamiento de Dios y rebeldía, además de los engaños del enemigo frustró el plan original de Dios de tener un orden y control. No debía el hombre humillar, subestimar, ignorar, someter como esclavos a otros hombres débiles, así como a la mujer como meros sirvientes, puesto que, si bien la sujeción es estar siempre uno con el marido, no necesariamente quiere decir que no tenga voz o voto en las decisiones de pareja que se tenga que tomar.
Por eso mismo, amados hermanos, esta corriente es tóxica y peligrosa y tenemos la obligación de cumplir cabalmente con los ordenamientos de Cristo para con su iglesia. El Señor Jesús, como ejemplo de varón, ama a su iglesia, ve por ella, la cuida, la protege, espera paciente su tiempo y luego la tomará para sí y desposarse con ella.
No hablo del mundo ni este mensaje es al mundo. Es para la congregación para los creyentes dispersos en todo el orbe. Lo del mundo es cosa de Dios, conforme a los tiempos, pero la iglesia es ajena a esos panoramas. Cristo es lo único que debemos seguir oír y creer. Y Cristo mismo es muy explícito acerca del trato que debemos dar a la mujer, a la compañera creada para ser la ayuda idónea del varón en su tránsito de este mundo.
En la iglesia el varón debe ser cabeza de su familia, pues es lo que Dios quiere y Cristo ordena. Por tanto, es responsabilidad del varón la toma de decisiones, debiendo ser sustentada en la Roca de Salvación que es Jesucristo y previo acuerdo con su esposa. En cuanto a los solteros, guardarse de estar contaminándose de convivir con demasiadas mujeres y peor aún, del mundo.
Ser varón es algo especial, hermoso y único, un regalo de Dios a nuestra alma, pero implica mucho esmero, responsabilidad, respeto y amor a este género para dar el mejor testimonio de Cristo en nuestra vida. Vea el mundo y se avergüence que todas sus locas corrientes conductuales cómo debe ser varón con pulcritud, amor a nuestro Padre y cuidador celoso de la fe, de la ayuda idónea en franco disfrute del amor en todos los sentidos.
La paz y amor del Señor Jesús, pero sobre todo su sabiduría, sean plenos en ustedes amados hermanos, amén.




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