Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos ¿cómo dicen algunos que no hay resurrección
- Cuerpo Editorial

- 17 oct 2018
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Amados creyentes en Jesucristo: gracia, paz y amor les sean otorgadas en abundancia, amén.
Nuestro hermano en la fe, el apóstol Pablo, dio cátedra acerca de lo imperioso que es tener fe para poder retener la salvación. No menciona ritos, costumbres, palabrerías, viajes insólitos o búsquedas exageradas de “la verdad”. Lo resume en dos acciones concretas: creyendo con propósito y reteniendo su palabra, la salvación no se pierde.
Muchos mentirosos sostienen que la salvación se pierde para poder ser capaces de manipular mentes débiles, corazones inconstantes a su antojo y necesidad; mientras Pablo por el Espíritu refuta esas acciones que fueron iniciadas por los fariseos y el sanedrín para tener sometido al pueblo falto de fe y conocimiento de Dios a causa de ellos. La ignorancia es un mal común entre aquéllos y los de ahora que no leen el nuevo pacto, sino que ingenuamente comen la leuda que les dan sus líderes.
Luego nos regala una hermosa relatoría de cómo el Señor Jesús en persona se encargó de dar testimonio a muchos acerca de su resurrección, para gozo, consuelo y esperanza a nosotros que no le hemos visto, pero sí creído. Sin embargo, había aun incrédulos que sostenían que los muertos no resucitaban en el día postrero. ¡Bendito sea el Señor Jesucristo! Por esa situación es que nosotros tenemos esa garantía que tenemos vida después de esta vida.
Incluso, el apóstol mismo se autonombra el más pequeño por cuanto persiguió a la iglesia, pero el mismo Señor Jesús lo tomó para su ministerio y Pablo mismo reconoció que Dios le ha sido un gran Padre Perdonador y ha restaurado su estatus, permitiendo sea un siervo más de Jesucristo.
Posteriormente, por medio de secuencias de pensamiento y meditación en el Espíritu, destroza categórica, pero muy elegantemente estas falacias que no hay resurrección de los muertos. Por eso el Espíritu movió a Pablo a describir lo que el Señor Jesús años antes había hecho (mostrarse a otros para prueba inequívoca de su resurrección) al procurarse testigos oculares que luego de voz, y posteriormente por escrito y fe había resucitado.
Si el Señor Jesús resucitó, nosotros también lo haremos. Sí, el Señor Jesús resucitó; sí, nosotros también lo haremos. ¿Alguna duda? Si hay duda verifique en dónde está cimentada su fe, porque en Jesucristo no está.
Ponemos a continuación el fundamento en el nuevo pacto: 1 Corintios 15: 1-19. La gracia y sabiduría del Señor Jesucristo sean plenas en ustedes amados lectores, amén.
Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.
6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.
7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;
8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.
9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
11 Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.
12 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

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