El que no amare al Señor Jesucristo sea anatema.
- Cuerpo Editorial

- 4 nov 2018
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Gracia y paz les sean multiplicadas amados hermanos en el Señor Jesús. Pues el título del presente tema sugiere ira, contienda o reclamo… La verdad, no. Es simplemente una expresión sincera por parte del Espíritu que llevó al apóstol Pablo a pronunciarla, escribirla y divulgarla.
Parte del amor es la obediencia. Es sujetarse y llevar a cabo las actividades encomendadas sin chistar y de buena gana. En este último capítulo de la primera carta a los Corintios, el apóstol Pablo inicia encomendado el modo en cómo debe procurarse el acopio de ofrendas a los santos (ATENCIÓN: NO SON DIEZMOS) que están en el servicio a Dios a través de la propagación del mensaje dado por el Señor Jesús de salvación.
La razón por la que el donativo expresado en esa carta fuese a Jerusalén era porque la iglesia asentada ahí (no el sanedrín) sufría precariedades debido a la persecución que en aquel entonces eran objeto. Además, los continuos tumultos de los judíos que exasperaban a sus opresores romanos mermaban su calidad de vida.
De algún modo ocupaban ropa, comida, dinero para hacerse de lo más básico. Y era la ayuda mutua entre las congregaciones libres y en extremo bendecidas hacia las congregaciones en persecución, espada y huida. Así ahora debiera hacerse: las congregaciones ricas ayudar a las pobres y no al mundo y no conforme al mundo, sino conforme al Espíritu.
Después, el apóstol Pablo hace su planeación del tiempo venidero. Lo comenta a la congregación para que sepan su itinerario y la ayuda que espera de los corintios. En el Señor, hijitos amados de Dios, debemos programarnos en orden cuando tengamos planes de servirle a Él y comunicarlo a los demás que estén alrededor, para cobertura espiritual o para alguien se agregue al ministerio.
Debemos en todo momento ver los unos por los otros. Pablo ve por Timoteo y Apolos informando del paradero de ambos para que supiesen y les diesen refrigerio y tuviesen paciencia respectivamente. No hay que hacer cosas del ministerio secretamente ni desordenadamente, sino a la luz y para el Señor, porque Poderoso es nuestro Salvador que encomendados a él nos dará victoria.
Luego, como en toda carta llena de amor espiritual, se envían muchos saludos y dedicatorias de mensajes de esperanza, consuelo, amor, paz y gracia, para deleite de los futuros lectores. Así, ahora en pleno siglo XXI debemos mostrar ese anhelo mutuo de crecer espiritualmente sin importar el modo de contacto. Porque el Espíritu trasciende el tiempo y el espacio. No importa si es carta escrita a mano, un email, un video, etc., el contenido debe ser inspiración plena del Espíritu Santo para que tenga efecto e impacto.
Finalmente, el mensaje del título. Ahora vemos por qué lo pone el apóstol al final de su propia mano: porque sabe él que estafadores hay muchos, pululando todos alrededor de las congregaciones para debilitarlas y éstos no merecen ser dignificados o perdonados, sino exhibidos y apartados pues aborrecen al Señor al introducirse para causar divisiones.
Y nos vuelve a recordar con amorosa esperanza que el Señor viene pronto. Que no desmayemos y expresa sinceramente su aprecio y amor por esta iglesia que le ha provisto de mucha ayuda.
Así debemos amados proceder. Siempre estar atentos y solícitos: aportando a la causa de la propagación de la fe según seamos prosperados y no por obligación o rito. También de eso nos ha librado el Señor Jesús, ¡amén!
La esperanza y el amor del Señor Jesús nunca mengue en su corazón hermanos amados en Cristo, amén.
Ponemos el capítulo 16 de la carta a los corintios, donde se ha basado este tema.
1 Corintios 16
En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4 Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.
5 Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. 6 Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. 7 Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. 8 Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; 9 porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. 10 Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. 11 Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. 12 Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.
13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. 14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor. 15 Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. 16 Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. 17 Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia. 18 Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas. 19 Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor. 20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. 21 Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano. 22 El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 23 La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros. 24 Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén.




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