Editorial 241
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- 19 nov 2018
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Esperemos que en este tiempo el Señor sea completo, el todo en ustedes amados lectores del blog. Amor y gracia a sus vidas, amén.
¿Es correcto cobrar por predicar? El hermano en el Señor que escribe, ha visto en su trayecto a sus diversas actividades seculares que hay gente sube a los transportes públicos, se establece en una plaza y comenzar a hablar de Jesús, de la biblia, de Dios, del pecado, de la muerte y el infierno.
El simple hecho de hablar es plausible porque no todos tienen ese valor. Puede admirárseles como humanos y como creyentes, empero tiene que ser conforme al Espíritu para que tenga validez y no sea una cuestión almática. No juzgo a las personas sino observo los hechos y desmenuzo sus palabras. Pongo lo que observo en el mortero del evangelio, so la lupa de lo que el Espíritu dejó en el nuevo pacto y mediante la mente de Cristo se procede a diseccionar todo dicho o hecho. Se pone todo y se prueba la veracidad, madurez, falsedad, mentira o ignorancia que contenga.
Lo que se ha podido ver es: muchos predican su mala vida pasada, haciendo énfasis en lo que hacían dando detalle -como se dice en México “santo y seña”- extremo de tales cosas las cuales si bien es cierto las perdonó el Señor, no es correcto ventilarlas al público. Baste decir solamente generalidades de tal vida pasada, haciendo énfasis mejor en cómo el Señor le tomó para sí. Eso es lo importante. Porque entonces quien habla así es el protagonista y el Señor Jesús pasa a ser personaje secundario de la historia. Así todos sabrán que creyendo que cualquiera puede ser salvo por él oirá esa prédica.
Otros predican mediante canciones, cantos, coritos y música. Acojo y pongo como defensa el versículo que establece que aun por contienda y pretexto Cristo es predicado y en eso nos gozamos y nos gozaremos aun más. Mas no quiere decir que pasemos por alto que la música para los hijos en el nuevo pacto no es requerimiento como iglesia, sino es un sentir en el Espíritu. Alabar a Dios es esencia obedecerle en todo. Declarar sus verdades en hechos más que con cánticos. Glorificarlo con expresiones espirituales y no con danzas, ritmos o fastuosidades humanas porque créanme no por nada dijo el Señor: “Gloria de hombres no recibo” además que en su gloria tiene mejores artífices de tales loas. Lo de mundo es corruptible. Obediencia quiero y no sacrifico, dice el Señor. Una cosa más. Una verdadera alabanza (ya se mención en blogs anteriores) les confiesa, tanto al Padre como al Hijo. Y no aburridas repeticiones.
Algunos más se plantan y arengan acerca de los postreros tiempos, llamando e incitando a creer porque si no irán al lago de fuego y azufre, será su lloro y crujir de dientes, se condenarán para toda la eternidad, harán compañía al diablo y sus secuaces, tendrá su parte con los malditos, arderán en el infierno y cuanta cosa más horrenda puedan sus mentes confusas decir. Vamos por partes. Primero: Es totalmente incorrecto hablar de esta manera porque el Señor Jesús NUNCA vino a condenar. Vino a salvar. Vino a convencer, a demostrar que Dios existe. Que el amor de Dios es tan grande que está dispuesto a aceptar a CUAQLUIERA que quiera ser sanado y salvado por él.
Segundo: Luego nosotros nos somos jueces sino ovejas, no tenemos poder de decisión de condenar alma alguna, porque Poderoso es Dios que tiene la Voluntad Suprema de salvar a cualquiera aun en su último hálito de vida y ¿quién puede juzgarle? Si así le place.
Tercero y último: Dios es amor, no condenación, pero muchos se extravían imitando la rebeldía judía impregnándola a la iglesia. Cristo es Salvación, no condenación porque por eso debía morir primero en la cruz en amor. Dejen pues, eso de condenar al Padre y al Hijo. Llegará el día y la hora de ajustar cuentas, pero ellos lo harán; éstos que condenan y juzgan no.
Y unos pocos más que suben y piden ayuda económica, ya sea mediante la petición expresa o bien a cambio de un pedazo de papel, unas golosinas, un acto circense, etcétera y pregonan el nombre de Dios o Jesús. Parece más conveniente rogar directamente al Padre provea un modo se sustento más fijo. Pero claro siendo de la fe, si tenemos cómo ayudar hagámoslo con el corazón alegre, rogando además el Señor tenga piedad de ellos y bendecirles en el nombre del Señor Jesucristo, CON FE, y no solo con palabras.
Pero no parece correcto cobrar explícitamente solo por predicar o dar versículos de la biblia.
Tampoco sutilmente obligar a la grey de hacerse de objetos para sustento de quienes crean artículos tales como: cassettes, libros, cds, artículos impresos de tipo propagandístico, sitios web, conferencias, etc.; porque todo esto es conforme al mundo. ¿Cristo, los apóstoles o Pablo se hicieron gravosos ante sus públicos? ¿No dieron más ellos, al proveerles alimento, sanidad y una fe de manera gratuita? ¿No el mismo Pablo trabajaba para generar su propio sustento? ¿Por qué ahora no se puede? ¿No se tiene la fe que Dios proveerá?
Es difícil dejar el modelo del mundo, pero amados hermanos es necesario hacerlo. No podemos darnos el lujo de hacer ver que se ocupa dinero para predicar. No, se ocupan recursos varios y todo eso el Padre, como Dios de toda operación sabe y provee, peor la falta de fe de muchos hacen que se pongan a pedir dinero, cobrar o pretender recibir dinero mediante “diezmos” impuestos cuando deben ser dádivas, donativos del corazón en plena fe es para la causa del Señor. No podemos tampoco anteponer nuestra voluntad o deseo antes que la del Señor para quien trabajamos, amamos y por lo tanto debemos obedecer.
Espero que podamos tener palabra de exhortación, consuelo y edificación a los cercanos que hacen las cosas antes citadas para que las corrijan y tengan a bien servir al Señor todavía mejor, en plena facultad de conciencia y en el pleno ejercicio de amor fe y esperanza.
La paz y esperanza del Señor Jesús sobreabunde en todos ustedes, amén.




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