Editorial 245
- Cuerpo Editorial

- 15 dic 2018
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Un efecto pernicioso de la religión: la idolatría.
La paz y fe de Cristo Jesús, nuestro amado Salvador, esté creciendo espiritualmente en su corazón, hermanos en la fe y no por vista. Salud.
En numerosos temas hemos hablado y dando instrucción (no por nosotros) acerca de cómo a la luz del evangelio diferentes ideas, doctrinas, creencias, tradiciones son o no opuestas a la verdadera voluntad de Dios, que es oír a Jesucristo. Y pronto podrán señalar al hermano quien escribe diciendo tajantemente: “¿Y no haces lo mismo tú criticándolos?”
La diferencia es: no juzgamos ni condenamos personas. Se juzga el proceder (hechos) de organizaciones, hechos de las personas que las dirigen, porque ellos ya tienen quien los juzgue: La ley de Dios escrita para los que rechazan a Jesucristo. Nuestro deber es simplemente estar alertas no ser parte de ningún grupo castrante o mutilador, sino de la libre, la libertad verdadera que solo el Señor Jesucristo da. El clamor y el grito es: “¡Salgan de ahí de la corriente del mundo!” parafraseando al mismo Dios.
Leyendo la biblia, podrán amados hermanos de y en Cristo, determinar qué es lo justo y lo correcto delante del Señor con la revelación por el Espíritu Santo. Porque ¿cómo sabemos que esto

es una representación pictórica de un gato, si no lo sometemos a juicio primero y razonamos que el animal al cual representa es efectivamente un gato doméstico, el felis catus? ¿O por qué no (siguiendo la lógica religiosa) digo que

es un gato -al fin también es peludo, cuadrúpedo, omnívoro y mascota de compañía para el hombre-? Porque la religión cambia el concepto de las cosas que Dios quiere. Igual puedo engañar a un niño, pero no a un adulto.
El Padre quiere seamos adultos, no niños en el modo de pensar. Todo debemos someterlo en escrutinio a la luz del evangelio para que no nos confundan con doctrinas sutiles. El Señor Jesús por eso rompió con el sanedrín y su poder político y religioso, para que no quedara duda alguna que no necesita nada del mundo ni de esa religión. Hasta el día de hoy, los judíos desprecian al Señor Jesucristo omitiéndolo de su historia, evitando referirse a él. Y el Señor Jesús fundó su iglesia, no una religión, como la que pretendió secuestrar infructuosamente al evangelio, esa ramera que tiene su sede sobre los siete valles (lo dice el apóstol Juan en el Apocalipsis).
Algo extenso es el tema, mas era imperioso establecer que las religiones harán lo que sea para ganar su vida, aun así sea exterminar a quienes se les opongan; mientras que Cristo dio su vida una sola vez por nosotros y solo habremos de morir una sola vez tan pronto creamos en él para revivir en una nueva criatura. La paz del Señor Jesús sea plena, amén.

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