“Porque aunque os contristé con la carta,… ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino p
- Cuerpo Editorial

- 13 ene 2019
- 5 Min. de lectura

Gloria y alabanza sean dadas al Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor por tantas misericordias, bendiciones y revelaciones dadas a este grupo editorial del blog “La sana doctrina del Señor Jesucristo” hasta el día de hoy, en los primeros días del 2019.
Aunque usualmente no escribimos periodos de tiempo, nos ha parecido bien hacerlo puesto que desde aquí hasta que el Señor venga, ni su palabra ni los tesoros invaluables de la Verdad pasarán de moda o se perderán en el tiempo. La ley estará vigente para redargüir de pecados a los hombres, mientras que la fe en Cristo para justificar a los hijos espirituales de Dios. Y la palabra de Cristo comenzó a ser vigente desde el instante en que fue dicha hasta hoy, en 2019 y continuará hasta toda la eternidad.
La palabra dicha, luego escrita son la misma cosa. Por eso el nuevo pacto continúa disponible para nosotros. Mediante esa iniciativa de Dios, promulgar y publicar la escritura de la ley mantiene una comunicación con su creación, su pueblo. El Señor Jesús, mediante el edicto y diseminación del nuevo pacto mediante la redacción y transcripción de los evangelios, hechos y cartas ha dispuesto lo mismo, asegurándose de que los últimos hermanos tengan en sus manos copias guardadas por el Espíritu Santo hacia ellas.
Dentro de ellas encontramos todo tipo de mensajes: enseñanza, revelación, profecía, mandamientos, ordenanzas, acotaciones, consejos, alegorías, en fin, todo un cúmulo de sabiduría espiritual en diferentes presentaciones, profundidades, alturas y anchuras para real ocupación de la mente y ejercicio para el corazón.
El apóstol Pablo -en el capítulo 7- desvela el porqué de su fuerte carta, la primera, hacia los corintios. Explicó que debido a la ceguera e indolencia de los hermanos se vio precisado a exhibir el mal que se había infiltrado al interior de la congregación. Nunca quiso en su humanidad haberlo hecho, pero el Espíritu le mostró las palabras necesarias para ocasionar un terremoto doctrinal de parte de Dios por medio del evangelio de Cristo que cimbró y destruyó toda leuda entre los que habían de actuar en consecuencia y erradicar el mal infestado, que hizo mella entre ellos.
Las palabras fuertes, anteriores y futuras, que escribimos y habremos de escribir por inspiración del Espíritu Santo son para convencer de pecado, evitar un mal mayor, es decir, un enfriamiento en la práctica del amor y contristamiento del Espíritu o peor aún, la apostasía.
Cristo, amados hermanos es la única prioridad. Su doctrina es nuestro único material espiritual didáctico, la congregación la única Academia en la que podemos aprender; la Cena es la única ceremonia que expresamente nos ordena celebremos y la partida de este mundo debe ser de hecho un motivo de gozo.
Pablo menciona que al tiempo de escribir la primera carta padecieron tribulaciones, además del dolor causado por enterarse del mal testimonio de ellos. Cuando Tito va y la entrega, convive con los corintios y luego regresa a ellos estando en Macedonia, se consuela y se goza al extremo tras saber que la carta sirvió como acicate.
Dios, como Padre amoroso que es, sin embargo, tiene el deber de ser duro con nosotros para evitar caigamos en leudas, apostasía, etcétera con tal que no perdamos esa comunicación y comunión con él. No es condescendiente, sino misericordioso y paciente.
Cristo es nuestro Pastor y una de sus funciones como guía es asegurarse por varios medios no salgamos de la Verdad. Puede ser a través de la revelación personal por el Espíritu Santo, la lectura del nuevo pacto, el mensaje de algún hermano en Cristo, siendo testigos de algún suceso, sueños o visiones, entre otros.
De la forma que sea, es que estemos conscientes de esto y si nos percatamos de haber hecho algún mal, tener el debido contristamiento de haber sido hallados faltos, meditar en el Señor para luego tomar fuerzas espirituales para observar enseñanza y guardarse en Cristo de no cometer el mismo error.
El apóstol en su declaratoria y exposición de motivos escribió que lo hizo en un marco de amor, respeto, humildad y obediencia a Cristo. Lo mismo nosotros. Por amor escribimos lo que nos ha sido mostrado por revelación, disciplina, mensaje, lectura y experiencia para que los que lean lo asimilen y tengan en su vida victoria y éxito continuo para Dios y para nuestro Señor Jesús.
Así que hermanos, si han de contristarse por leer mensajes “duros”, que sea para arrepentimiento, así como los amados de Corinto antes de nosotros, de modo que el Señor, quien es fiel a su palabra, les restaure con amor, gozo, fortaleza y sabiduría.
Dejamos el capítulo siete a su disposición. La paz, gracia y consuelo del Señor Jesucristo permanezcan inagotables para ustedes amados hermanos, amén.
2 Corintios 7
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
2 Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado.
3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y para vivir juntamente.
4 Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.
6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;
7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aun más.
8 Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.
9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, !!qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.
13 Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros.
14 Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido avergonzado, sino que así como en todo os hemos hablado con verdad, también nuestro gloriarnos con Tito resultó verdad.
15 Y su cariño para con vosotros es aun más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.
16 Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.

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