Editorial 250
- Cuerpo Editorial

- 20 ene 2019
- 2 Min. de lectura

Bendiciones espirituales les sean otorgadas en Jesucristo a todos ustedes, amables y amados lectores de la sana doctrina de nuestro Señor Jesús. Se ha llegado a una meta -en términos matemáticos y estadísticos, según el orden humano- del cuarto de millar de ejemplares.
Con profundo gozo y temor y una sincera humildad que este logro es gracias a nuestro Señor Jesucristo, nuestro Salvador; a nuestro Padre Celestial, operador de toda obra espiritual y esto por medio de la porción del Espíritu Santo que han tenido a bien tanto el Padre como el Hijo otorgarnos, para conocer, meditar y plasmar cada conocimiento en estos papeles reales y virtuales.
¡Gloria sea al Padre!
¡Gloria sea al Hijo!
Que por medio del Espíritu Santo
Nos hayan concedido otro tanto
Para que así, como ya se predijo
Que toda conciencia taladre
El mensaje del Señor Jesucristo
A toda alma, espíritu y carne
¡Sí, PADRE! Porque así te ha placido
Que vayan todos a tu Hijo Jesucristo
A conocer que eres un Dios de Amor
Que a vida, salvación y poder ha llegado
El mensaje de paz como Tu gran regalo
Y a pesar de todo intento del malo
Creemos en Ti, porque nos has amado
Nuestra fe echa fuera todo vil temor
Bienaventurados por creer sin haberle visto
Tu vida eterna: el fin de nuestro recorrido.
NO CESAREMOS DE DAR TODA HONRA, GLORIA Y LOA al Padre Celestial en el nombre del Señor Jesús, pues de no habernos escogido desde antes de la fundación del mundo no estaríamos aquí. Y esta misericordia primaria es eterna y duradera. Nacimos para ser de Él.
Gracias infinitas damos al Señor Jesucristo, porque bajo su guía y protección nos ha mostrado que Dios es Padre para quienes le aman, creen en Él y oyen y obedecen la voz de Jesucristo su Hijo: el Poderoso Rey de reyes y Señor de señores, nuestro Salvador y Maestro.
Gócense y alégrense en Ti los que Te buscan y digan siempre los que aman Tu salvación: ¡ENGRANDECIDO SEA DIOS! Paz, gozo y sabiduría del Señor Jesús sean en ustedes, hermanos y lectores en abundancia, ¡Cristo viene por su iglesia! AMÉN.

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