Editorial 251
- Cuerpo Editorial

- 27 ene 2019
- 4 Min. de lectura

SEGUNDA CARTA A LOS HERMANOS EN CRISTO, QUE CONFORMAN A LA AMADA IGLESIA PUESTA EN VENEZUELA
Los hermanos en México, puestos en el valle donde el Señor Jesucristo nos apacienta al noreste de esta nación, os mandan saludos. Gracia, amor, fe y fortaleza les sean reforzados en su corazón y mente, amados de CRISTO, amén.
Los tiempos de tribulación suceden para convencimiento de pecado y prueba de fortaleza y fe para los que creen y castigo, juicio y sometimiento ante el majestuoso, pero temible poder de Dios para los que no creen.
En estos aciagos inicios de 2019 tenemos que estar firmes en la Roca de Salvación, el Señor Jesucristo, en cuanto a su amor, doctrina y fe. No se nos olvide que este mundo fue concesionado al príncipe de este mundo, la serpiente antigua que hace y deshace, provocando odio irracional entre los hombres y haya disputas por cualquier cosa, mediante envidias, mentiras, instigaciones, etcétera. Y ya engañados y enfrascados en pleitos asegurados, van inexorablemente a su derrotero final: la muerte.
Por eso amados hermanos, debemos mantenernos al margen de todo alboroto orquestado por quien sea, porque todo hombre es malo y tanto unos como los otros buscan el mal del adversario. Y aquí no está el amor natural, menos el de Dios y mucho menos el de Cristo.
Dios quita y pone reyes. Dios es el Juez Justo. Jesucristo es el Buen Pastor y nuestro Abogado y Obispo. Así que no necesitamos más. Sin embargo, como Iglesia amados tienen el poder de desatar la justicia, la libertad de su pueblo; que Dios tome no partido, sino que dirima el problema. Y Él Elija la autoridad que convenga a Sus Intereses para que se cumplan Sus tiempos. Y nosotros seamos provistos de paz en lo que Él decide qué autoridad es legitimada por Él y qué impostor y rebelde sea desechado.
Deben todos ustedes hermanos unirse en oración AL PADRE CELESTIAL EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO realice su poderoso mandato de elección y reestablezca la paz dentro de los límites de su nación porque de Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan. Así que sométase toda persona ante la autoridad dispuesta por Dios.
No puede haber dos. Así que pidamos (porque uno somos con ustedes en su clamor) sea solo una y que Dios ejecute su justicia, para paz suya amados hermanos, para su gozo, para que el evangelio del Señor Jesús sea todavía proclamado y creído entre los que de su nación aun no creen.
Esta prueba no debe enfriar el amor, ni diluir la fe ni matar la esperanza. Es para estar todavía más apegados. A Cristo, sabiendo que en él nada nos falta. Y cuando partamos de este mundo hacia nuestra verdadera patria, la celestial, nunca sufriremos más estas cosas.
Los primeros hermanos sufrieron en algunas provincias y regiones tal como ahora mientras que otras no. Hoy toca que su nación esté así desde hace algún tiempo, mas misericordioso es nuestro Padre que hará tengan reposo pronto y provea fortaleza y fe a los que deban seguir este filtro y prueba espiritual.
Dice el Señor Jesucristo: en cuanto esté de vosotros estad en paz con todos. Así que nuestra Nación ha decidido sin saberlo acogerse a este mandamiento y también rogamos no nos metamos en problemas ajenos como nación. Pero como miembros de la iglesia de Jesucristo, con todo amor y mansedumbre nos acercamos y sufrimos vuestro dolor de igual manera.
Somos uno. Ustedes y nosotros. Nosotros y ustedes. ¡Gracias Padre por nuestros amados hermanos en Cristo Jesús dispuestos a creer en Tu nombre! ¡Gracias Señor Jesús, porque extiendes como Señor y Rey Soberano tu mano justa y protectora sobre tus ovejas y hermanos espirituales! ¡No tardes Señor Jesucristo en tu regreso!
¡Oh Padre! Rogamos a ti en el nombre del Señor Jesucristo:
Oh Dios Creador de los cielos y la tierra, de todo visible e invisible;
El Gran Yo Soy: Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Y Padre nuestro por gracia concedida en la cruz por el sacrificio de Cristo.
Pedimos a Ti, protejas a la iglesia de Jesucristo en la República de Venezuela
Guardes su alma, mente y corazón en la paz y poder de Jesucristo, Señor Nuestro.
Rogamos a Ti, Padre, actúes como el Dios de las operaciones y decidas en este asunto
Elijas a la autoridad que ha de regir para premiar el bien y castigar el mal
Quites todo impostor y todo intruso en las decisiones de nuestra nación que nos has provisto
Permitas haya paz entre los hombres dentro y fuera de nuestras fronteras
Para que el nombre de Jesucristo sea por todos reconocido y glorificado
Para que te conozcan a TI, el Único Sabio Dios y a Jesucristo, a quien enviaste.
Y a nosotros, la iglesia, nos guardes en tu amor y santidad sin mácula en este mundo,
Hasta el día de la venida de nuestro Príncipe de Paz como Rey victorioso
Y cumpla las profecías. ¡Rogamos a Ti, oh Padre Celestial! ¡Atiende nuestra súplica!
¡Salva almas para Cristo!
¡Desatamos en el nombre del Señor Jesús, que es sobre todo nombre, toda libertad!
¡Pedimos sea reestablecido el orden en el gobierno! ¡Arranca de raíz todo mal!
¡Guárdanos y guarda a todo siervo de Jesucristo en todo el territorio nacional!
¡Pedimos nos guardes de todo mal, del malo, de toda tentación!
¡Libera tu Justicia y castiga a los que hacen el mal, premia al que hace el bien!
¡Que todos se convenzan en toda la Tierra que solo Tú eres Dios, que sólo en el nombre precioso de Jesucristo las cosas son hechas por Ti!
¡Utiliza a nuestra nación Venezuela para ser testimonio de Tu Poder y nadie hay sobre Ti! ¡Avergüenza a tu enemigo, destruyendo toda obra de maldad! ¡Derrota a todo hombre contumaz y rebelde!
Por último, damos acción de gracias porque sabemos que habrás oír y actuar en nuestro favor oh Padre Eterno. Haz descansar nuestro corazón en la paz de nuestro amado Cristo para esperar diligentemente tu poderosa respuesta. Te amamos Padre porque Tú nos amaste primero desde antes de la fundación del mundo ¡Gracias por enviarnos al encuentro del Señor Jesucristo! ¡Te rogamos en el nombre del Señor Jesucristo, AMÉN! ¡Bendito seas por siempre y para siempre! ¡GRACIAS oh Dios, por adoptarnos como hijos! ¡Gracias Señor Jesús por darnos a conocer la Verdad de Dios, gracias por tu sacrifico en la cruz!
El Espíritu y la iglesia decimos a una sola voz: ¡VEN SEÑOR JESÚS!
Amén.




Comentarios