¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí toleradme
- Cuerpo Editorial

- 11 feb 2019
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Paz, gracia y amor del Señor Jesús estén más plenos que nunca en su vida amados hermanos en la fe, amén. Bendito sea el Dios y Padre de toda Misericordia que nos baña y perfuma con ella cual esencia de vida espiritual que nos distingue del mundo.
Debido a la extensión del tema ocuparemos segmentar el capítulo 11 en dos partes y así poder cubrir el contenido. En esta primera parte leeremos la porción desde el primer versículo hasta el 15, dejando resto como el tema del siguiente número, el 254.
Pues encomendados en el nombre del Señor Jesús, daremos de gracia lo que el Espíritu Santo nos ha revelado al respecto de este tema.
El apóstol Pablo se ve precisado en hablar en primera persona en esta parte de la carta, ya que no tiene otra opción más que defender su ministerio de Cristo ante provocadores e instigadores al interior de la congregación en Corinto. Ya en los temas anteriores vimos cómo cambió paulatinamente su discurso de bendiciones, doctrina, amonestaciones a defensa.
Quiero hacer especial énfasis que habló en primera persona, cosa muy diferente a hablar en YO. Hoy en día sobra quien hable con estas palabras “Yo hice… “Yo soy...” “yo tengo…”, etcétera y Pablo solo usó el “Yo” como modo de diferir las expresiones y no a manera de una soberbia repetición de que él era alguien.
El único autorizado por Dios para hablar en primera persona con el pronombre Yo en esta tierra es Jesucristo en cuanto a lo espiritual se refiere y sin hallarse soberbia. Nosotros solo podemos usarlo cuando demos testimonio directo a Cristo, por ejemplo: “Yo soy de Cristo”, “yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. No está permitido el singular para declarar ministerios, dones y demás, a saber: “yo soy hijo de Dios” pues implica que no hay más que usted, por tanto, debe usarse el plural inclusivo “soy de los hijos de Dios”, “yo soy pastor” en lugar “soy de los pastores” y “yo soy diácono” cuando debe decirse “formo parte de los diáconos”, etc.
Es por eso que Pablo utiliza esta parte para acusar la hipocresía y falsedad de sus detractores, poniéndose así mismo como sujeto de estudio en cuanto a testimonio real, de hechos.
Y podrán cuestionar ahora ¿tiene una relación el título con lo dicho hasta ahora? La respuesta es sí porque, por si no se había dado cuenta, quien dice “toleradme” no es Pablo, sino ¡JESCUCRISTO MISMO en boca de él! Y aprovechamos para decir ¡Ojalá nos toleraseis un poco! Dado que, hasta este punto del 2019, muchos hermanos, creyentes nos consideran locos, insanos, ilógicos, extraños, fundamentalistas, demasiado bíblicos, incluso términos como “cristo-céntricos” cuando el centro de nuestra fe es Jesucristo mismo.
Ya el apóstol nos expresa que él padeció denostación en las formas de menosprecio a su ministerio, opinaban que era un desertor del judaísmo, un castigado y olvidado por Dios, incluso un falso apóstol o apóstata.
¿Y qué decir nuestro amado Señor? Solo le dicen Jesús, lo rebajan al nivel humanidades, le niegan, desprecian su sacrificio, no le confiesan ni le creen, son rebeldes a sus mandamientos, lo mezclan con actos paganos, lo quieren mantener crucificado cuando ya está sentado a la diestra del Padre… ¿es necesario describir más?
-JA, así es el mundo de malvado, por eso tiene su destino seguro- dirán los ufanos
-¿Y quién habla del mundo? Esto ocurre ¡dentro de las mismas congregaciones!
Ponemos la correspondiente parte del capítulo hermanos. Que la paz y sobre todo, el amor a Jesucristo NUNCA disminuya, sino crezca de continuo, amén. ¡Tolerad también nuestra locura por amor a Jesucristo, nuestro Señor.
2 Corintios 11:1-15
!!Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme. 2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. 3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 4 Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; 5 y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles. 6 Pues aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos demostrado. 7 ¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis enaltecidos, por cuanto os he predicado el evangelio de Dios de balde? 8 He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. 9 Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso. 10 Por la verdad de Cristo que está en mí, que no se me impedirá esta mi gloria en las regiones de Acaya. 11 ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe. 12 Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la ocasión a aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros. 13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

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