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Editorial 256

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 3 mar 2019
  • 2 Min. de lectura

La paz del Señor Jesús sea completa en ustedes hermano en la fe. Os contaré un hecho acaecido hace unos días. Uno de los colaboradores de Dios en el cuerpo editorial de este blog consultó sus redes sociales publicaciones de todo tipo. Un amado hermano nuestro escribió una reflexión acerca de que nosotros, como hijos de Dios por la gracia de nuestro Señor Jesús debemos estar enfocados más hacia la fe en él, que la insensatez de querer ser judíos.


Recibió la réplica de un sujeto que sostuvo su desacuerdo con esta reflexión con un texto que no tiene lógica alguna, pero, sin embargo, lo escribió. Nos quedamos atónitos. No dimos crédito el grado de ignorancia existente entre algunos que se dicen ser de Cristo y con sus hechos y dichos lo ponen en tela de duda porque, aunque no condenamos a nadie de ninguna manera, sus propios actos los evidencian.


Volvamos a las bases, amados hermanos: Cristo nació y murió en la cruz. Resucitó al tercer día por el poder del Padre y es gracias a esto que tenemos semejante gracia de ser llamados hijos de la gracia POR JESUCRISTO, Señor nuestro. El hecho que tengamos vedado poner un fundamento sobre otro por amor a Cristo y amor y paciencia a los que no saben, también nos es validado exhibir nuestro fundamento para redargüir que somos de Cristo y nuestra única aspiración es ser como él.


Doctrinas hay muchas, a través de los tiempos han existido y existirán más. Por eso no es sabio contender por todas, dado que no somos depositarios de toda la verdad en cuanto a conocimiento y poder. Sin embargo, hay una sola Verdad: JESUCRISTO, EL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS. Por eso este punto en particular no hay lugar a discusión, polémica o duda. Si eres de Cristo, tarde o temprano repararás en que lo que creías puede o no estar cimentado, pero serás perfeccionado luego.


Pero si no, entonces debes afianzarte en la Roca, porque de otra manera las tormentas llegan y la ruina de quien se cimienta sobre la arena es mucha. No podemos aventar versículos nomás porque sí, ya que nuestro testimonio está en juego. Seamos sabios y no caer en discusiones estériles, mas tampoco podemos callar cuando una verdad o la Verdad, sea lapidada. Siempre dejemos que el Espíritu Santo de Dios actúe.


Esperamos que esta persona sea tocada por el Señor Jesús y oiga su voz para que sea tomado como oveja y no como un salteador.


La paz de nuestro Señor Jesucristo sea plena en ustedes amados Hermanos, amén.



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