Editorial 260
- Cuerpo Editorial

- 31 mar 2019
- 2 Min. de lectura

En una de las muchas reuniones en Cristo que nuestro amado Padre Celestial ha tenido a bien sostengamos, disertábamos acerca de la importancia del lenguaje.
En nuestra conversación quedamos en acuerdo respecto a la congruencia entre pensamiento y conocimiento, donde la primera es la capacidad de albergar, descifrar y asimilar al segundo; y el segundo se refiere a la información necesaria para explicar y definir un tema, idea, postura o evento particular.
En el marco de la fe y la doctrina del Señor Jesús, los lineamientos en cómo las doctrinas deben ser redactadas y esparcidas importa, siendo el Espíritu Santo el único editor en jefe autorizado por Dios para dar el visto bueno antes del tiraje de las mismas.
Por eso mismo, comparar el ministerio de evangelización con el proceso de cómo una revista científica llega a puestos y estantes no es descabellado, sino por el contrario es lógico y hasta necesario. Pueden indagar cómo es el proceso físico para que se den una idea de cómo el Espíritu realiza esto.
Por así decirlo, el Espíritu Santo actúa cual reportero que entrevista a la Deidad (los expertos) acerca de lo que ellos decidan en común acuerdo (la verdadera ciencia, la espiritual) para la humanidad respecto a un asunto. En tal sentido, el contenido de tales entrevistas el Espíritu Santo las adecúa para su público lector leal (la iglesia), prospectos de nuevos suscriptores (lo que están en espera de ser redimidos), así como otros lectores casuales (el mundo).
Después, mediante la acción conjunta del cuerpo de editores (ancianos, pastores y maestros) les dicta lo que deben hacer a dónde ir y qué decir. Mientras tanto, el departamento de publicidad y ventas (profetas y evangelistas) visita nuevos mercados para que el producto, que es la revista (Jesucristo y su evangelio) llegue a tales lugares y sean informados de la Verdad (Cristo y su mensaje de Dios).
Obviamente la competencia -el mundo y satanás- busca eliminar el éxito de la diseminación de tal revista para lo cual trata de infiltrar mercenarios rebeldes y saboteadores. Y para esto está el Espíritu Santo, que nos ayuda a detectarlos y no dejarlos entrar o bien expulsarlos.
Así funciona este proceso de Dios en la vida del hombre. Que el amor y la fe en Jesucristo no decaiga en ustedes apreciados hermanos y lectores, amén.

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