No desecho la gracia de Dios, pues si por la ley fuese la justicia entonces por demás murió Cristo.
- Cuerpo Editorial

- 13 abr 2019
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Bienaventurados sean amados hermanos en la fe que es en Cristo Jesús, Señor nuestro, amén. Bendecido sea el Padre en el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo, porque nos ha dispensado semejante gracia de vida y salud eternas al ser fieles y creer al mensaje de vida que el Señor Jesús habló.
En la segunda parte del capítulo dos de Gálatas, el Espíritu mueve en celo poderoso a Pablo para rectificar un craso error de Pedro en ese entonces que, como señalamos, arrastró a otros hermanos a hacer lo mismo: fingir cumplir la ley ante los judíos, pero estando entre los gentiles comportarse como gentiles.
Es una tibieza de la que el Señor Jesús no admite en ninguno que se diga ser de él. Explica con exquisito detalle cómo es que la ley imposibilita al hombre de alcanzar la gracia de Dios, y solo la fe en Jesucristo es el medio correcto para ello.
Y no olvidemos que hay muchos Pedros en la actualidad: gente que habiendo probado las mieles de la fe se regresa al oscuro mundo de la ley, señalando que es un yugo para nosotros los gentiles. Pero el apóstol pone esta situación así:

Es por eso amados hermanos que la enseñanza es esta: no tolerar ni aceptar que el judaísmo se mezcle con la doctrina de Jesucristo, puesto que son tan incompatibles como el agua (Cristo) con el aceite (ley y judaísmo).
De la manera exacta en cómo Cristo se despegó de los fariseos, la ley, el templo y todo lo relacionado con los judíos, así nosotros debemos seguir su ejemplo, nada más. Y lo hizo así para que su sacrificio tuviese validez. El cumplir las profecías era para demostrar que Jehová no mintió y así dar por sentado que ahora en la figura de su Hijo Jesucristo dio paso a otro aspecto mucho mejor, la fe en la palabra que él nos comunicó. Ahora es su nueva faceta, la de Dios y Padre de quien cree. Y por extensión, las mismas promesas de galardones para la obediencia hay, cuando antes no.
Es por eso que tenemos la facilidad de declarar que cualquiera que exija, pida o solicite judaizar, guardar la ley o desechar los mandamientos de Cristo para aferrarse a los mosaicos exclusivamente, atenta contra su propia salvación, pues desprecia y desecha el sacrificio y muerte del Señor Jesús. No decimos que se condena, pero expone su galardón y toda su herencia espiritual por una anticuada y obsoleta manera de agradar a Dios.
Nadie en sus cinco sentidos desprecia un regalo único, exclusivo, personalizado e invaluable ante los invitados delante del amigo que lo regala ¿o sí?
Que la paz del Señor Jesucristo sea plena en ustedes amados hermanos, amén.
Gálatas 2:11-21
11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? 15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. 18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. 19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.




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