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Así que ya no eres esclavo sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 abr 2019
  • 2 Min. de lectura

Que la paz, sabiduría y amor del Señor Jesús, y en esta ocasión agregaremos el celo por guardar su doctrina y conservarla pura y aplicada en su vida sean fortalecidos enormemente para su testimonio y posterior galardón, amados lectores y creyentes. Los de la manada pequeña en el noreste de México les enviamos saludos, amén.


En estos versículos primeros del capítulo cuarto del apóstol Pablo en su dura disertación a los gálatas, sigue martillando fuertemente a esta infestación al interior de la congregación, en cuanto al perverso deseo de regresar a la ley dejando de lado los mandamientos de Jesucristo.


Ahora, cambia y modera su expresión comparando los tiempos de la ley como modo de justicia como el estado de niñez de un ser humano. No es normal ni correcto y sí muy iluso dar el poder a un infante, incapaz de tomar decisiones importantes. A lo largo de la historia vemos que en los reinos donde sus líderes son infantes y que no tienen protectores o ministros de confianza son engullidos por los cotos de poder. Es así como la ley solo sirvió como una primera enseñanza de lo que había de venir.


Pero ya creciendo el niño, es un joven príncipe heredero que tendrá sus facultades para ejercer su dominio real. Es así como cuando pasamos a la fe de Jesucristo lo que hace nos coronemos reyes en esta tierra para ejercitar el dominio espiritual del mundo, no el físico.


En otras palabras, amados hermanos, los judaizantes solo buscan destruir en ustedes su derecho a ser reyes y sacerdotes para Dios por medio de Jesucristo. Buscan sabotear su perfecta obra en ustedes, los que creen que es bueno regresar a la ley. Evitan con sus falsedades sean coronado y los dejan como infantes incapaces de gobernar y reinar.


De esa manera, manipulan y estrangulan cualquier intento de soberanía de los débiles. Cristo llama a libertad, mas ellos someten en esclavitud.


La sangre de Jesucristo derramada en la cruz es el agua con el que somos coronados reyes. El Espíritu Santo es lo que nos concede el cetro y el bautismo es la bula que nos legitima como monarcas en nuestro ambiente. Y al ser reyes, seremos herederos del reino espiritual de Dios.


Y todo gracias a Cristo.


Dejamos a su disposición el fundamento escritural de Gálatas 4: 1 al 7.


Que la paz y amor de nuestro Señor les sea multiplicada, amén.


Gálatas 4:1-7

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

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