top of page

Editorial 270

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 9 jun 2019
  • 3 Min. de lectura

Primera carta a la iglesia del Señor Jesucristo asentada en los Estados Unidos de América.


Hermanos del Señor Jesús, glorificado sea el Padre que da vida y vida en abundancia, el Creador de toda carne y el Hacedor de toda misericordia para los que confesamos y amamos al Todopoderoso Hijo de Dios: Jesucristo, Señor y Maestro nuevo, salud.


Amados del Señor, los de la manada pequeña asentada sobre los valles del noreste de México, les mandamos saludos, bendiciones y ósculo santo, esperando que tanto ustedes como nosotros no dejemos nunca el fundamento principal: la fe en que Jesucristo es el Hijo de Dios, que le levantó de los muertos al tercer día y vendrá pronto por su iglesia.


Los anteriores dichos son doctrinas basadas en la verdad que debemos creer, mantener y pregonar para que otros, los que estén ordenados, oigan, crean y sean salvos. Amados hermanos, los últimos tiempos requieren que nos apostemos y estemos firmes en la fe.


Creyentes de Jesucristo, las naciones siempre tendrán motivos para agredirse, envidiarse, denostarse, envidiarse porque el príncipe de este mundo -la serpiente antigua- miente y mantiene a las naciones y sus gobernantes en contiendas continuas y no miren a las cuestiones de arriba, las de Dios.


Su misión es simple: mantener el poder, la influencia, el dinero y los recursos para someter a otros bajo su dominio, sus políticas, sus ordenanzas basadas con amenazas y escaramuzas. Esto amados nuestros, es para el mundo, no para nosotros. Nosotros estamos para dar testimonio que Jesucristo no tiene ni busca reino en esta tierra, sino en nuestros corazones.


Busca ciudadanos, a los hijos de Dios dispersos aun en todo el orbe para llamarlos y prepararlos a su nación verdadera, la Patria Celestial, la morada eterna donde los que creamos en el mensaje de vida del Señor Jesucristo formaremos parte de ella.


Es por eso que, mientras estemos aquí de peregrinos, nos sometamos a toda autoridad que ciertamente, puesta es por Dios, mas el enemigo suyo las distrae y las hace cometer errores que afectan a muchos. Una de las funciones de la iglesia es orar por las autoridades, para que el Señor tome señorío y estas autoridades promuevan un equilibrio, castigar al mal y premiar al bien, de modo que lo importante (propagar el evangelio) no tenga estorbo.


Como una de las muchas garantías que tenemos de nuestro Padre es que las calamidades del mundo no son para nosotros, sino para redargüirlos de pecado, necesario es que no olvidemos nuestra función primordial: el testimonio.


El amor fraternal, la ayuda mutua, asistencia al extranjero, orar por las autoridades locales estatales y nacionales, dar testimonio de CRISTO es nuestro accionar. Lo demás, como trabajo, vestido, salud, techo son necesidades secundarias y están contempladas.


No debemos distraernos, involucrarnos demasiado con el mundo, sino vivir quieta y sosegadamente. Vivir en renunciación continua para que Cristo brille en nosotros. Es por eso hermanos que imperioso es que como iglesia procuremos pedir por una paz y equilibrio en nuestras naciones para que podamos seguir predicando, dando testimonio.


Por lo demás amados hermanos nuestros, lo que venga es para probar al mundo, nosotros para demostrar nuestra fe y poder. Esperamos pronto tener la oportunidad de escribir nuevamente. Los amamos en el Espíritu. Oren por nosotros que nosotros les tenemos en nuestras rogativas. El Señor viene pronto y gozoso es nos halle trabajando, velando y orando y no ociosos, dormidos o distraídos.


La paz y gracia de nuestro Señor Jesucristo, nombre dado a todos los hombres para ser salvos, sea en ustedes, amén.



Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page