Editorial 271
- Cuerpo Editorial

- 16 jun 2019
- 3 Min. de lectura

Esoterismo
Amados hermanos en la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios y Salvador del mundo: paz, amor y entendimiento les sean aumentados, a fin de que lleguen a la estatura de varón perfecto y honra y gloria sean dadas al Padre, según la medida de su misericordia, amén.
El Señor Jesucristo es la Verdad de Dios en la tierra. Él es la razón por la cual Dios no ha exterminado al hombre pecador y de naturaleza caída, porque el evangelio de Cristo, cuyo mensaje es perdón, empatía, reconciliación y adopción mediante una fe real, sincera y honesta, que se fortalece paulatinamente.
La vida en Jesucristo implica un cambio de actitud hacia todo: desde el impetuoso afán por todo lo terrenal hasta un contentamiento total por lo que se tiene. Implica un giro de 180 grados con respecto a toda lógica humana y religiosa. Tiene que ver con hechos y dichos inspirados por el Espíritu, testimonios que respiramos y trabajamos para Cristo y ejemplo a todos, en plena libertad y ante los ojos de propios y extraños. Todo a la luz y en público.
Pero ¿qué pasa? Pues al hombre natural, al pecador, condenado no le gusta ser exhibido, le incomoda ser redargüido, odia ser confrontado. Tras esto ha creado filosofías diabólicas, perversas, mortales que abren un espacio a cuestionar la realidad, mediante preguntas retóricas que anuncian cosas secretas, no visibles que hay que descubrir para llegar a una “verdad” -la cual no es verdad al no ser Cristo-, alterna a la verdadera fe -más que alterna, opuesta en su fin- y que lleva a una locura -conocimientos extraños sin fundamento más que la necedad de no seguir el Camino dispuesto por Dios Padre-.
A estos tales, obligatorio es extirparlos de las congregaciones, porque con sus celadas verbales adormecen y distraen como pedófilos espirituales, contaminando a los pequeñitos de Cristo.
Buscan el misterio sin fin, un tonto por qué a lo que es incuestionable, someter a un escrutinio demoniaco de lo espiritual, cuestionar lo que está comprobado y crear nuevas alternativas de posición.
Si de algo habla la escritura, sobre todo en el nuevo pacto, es que Dios quiere revelarse a Sí mismo como Padre, mediante la explicación de Cristo como su Enviado. No es que Dios oculte todo: es que el hombre se olvidó de Él, apartándose y ya no le conoce. Para esto vino CRISTO, a develar todo secreto; a mostrar sin tapujos la realidad real de Dios para el hombre. Quiere restaurar la comunicación perdida.
La fe es el canal de comunión hacia la Deidad, el Espíritu es quien nos revela más y más conocimiento vivo de Cristo, y éste de Dios.
De manera que -como decimos en México- NO hay que buscarle tres patas al gato cuando sabemos que tiene cuatro, porque esto es un espíritu peligroso de buscar secretismos donde no hay, porqués o soluciones alternas porque no hay que enseñar más de lo que está escrito dado que, si no es por el Espíritu, de lo malo procede.
Cuidado con las personas, entes, publicaciones, sitios web, organizaciones religiosas, doctrinas, interpretaciones que no revelan cosas de Dios o Cristo, que no dan testimonio de la Verdad, que es Cristo, que no alienten a seguir adelante en la práctica de la fe, esperanza y amor (todas estas acciones públicas y no ocultas), que signifique volver atrás y quitar la piedra angular (CRISTO) para colocar otro pedrusco frágil en su lugar.
El ocultismo es una puerta abierta, ancha, atractiva hacia la perdición, el extravío del camino de la sabiduría para la salvación. No hay que detenerse a admirarla y ser tentados a cruzarla. Debemos seguir corriendo hacia nuestra meta: Cristo.
No olvidemos que la fuente que sacia nuestra sed de curiosidad y saber de todo lo concerniente a la vida, la muerte, la naturaleza, la psicología, el futuro, la conducta, los tiempos, etcétera es Cristo. Y estando en él no tenemos más sed (necesidad de beber de otras fuentes) y si alguien ofrece agua extraña que no es CRISTO, hay que rechazarla, puesto que no tenemos necesidad de saciar una sed que no existe.
Que el entendimiento y sabiduría del Señor Jesús sean plenos en ustedes amados hermanos para que mientras tengan hálito de vida nunca beban esa agua extraña llamada esoterismo, el Espíritu y la iglesia claman a una ¡VEN SEÑOR JESÚS! Amén.




Comentarios