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Porque por gracia sois salvo por medio de la fe

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 25 jun 2019
  • 3 Min. de lectura

Amados creyentes en Jesucristo, damos gloria al Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que nos concede tener una revelación tan grande al respecto de la libertad en Cristo.


Como podemos ver en el capítulo dos, el apóstol Pablo nos enseña por el Espíritu que la salvación es por gracia y obra de Dios mediante la fe en Cristo. No es por obras. En otras palabras, cualquier cosa hecha y diseñada por la mente, el corazón, el alma, los sentimientos, la sociedad, el mundo, etcétera que no provenga directamente de Dios a través de Jesucristo por el Espíritu Santo es falso que de salvación o gracia ante el Padre Celestial.


Reconoce a manera de mensaje libertador de dogmas opresivos, de acuerdo con los versículos 2 y 3, antes de ser salvos éramos pecadores, estábamos bajo el mismo manto condenatorio que todos los que hasta el día de hoy no confiesan a Jesucristo, Señor nuestro como el Hijo de Dios creyéndolo con fe.


Esto el Padre ya lo tenía contemplado, por eso no le cuesta perdonar nuestros yerros, dado que ahora en Cristo nos dio, además, vida, la resurrección cuando Cristo venga y el estar en su presencia en los postreros tiempos.


Su gracia y misericordia hacia nosotros es la única diferencia entre nosotros y los condenados. Es decir, Él nos eligió cuando pudo haber elegido a otros, pues tanto unos como otros éramos igual de pecadores, en este sentido se basa esta afirmación.


De manera que, cualquier cosa que hayamos hecho nosotros por nosotros no nos hizo acreedores a tal gracia, sino las cosas que hicimos en una obediencia sutil hacia lo que Dios demanda del hombre. Habiendo hecho esas obras que Dios con antelación preparó detonó el que viniéramos luego a Cristo. Y luego, por Cristo, somos limpiados, separados y estamos en proceso de perfección, siendo que él funge como Maestro.


Estos argumentos se basan en los versículos 4 al 10.


Para terminar, estas obras que Dios predispuso para que las hiciéramos luego continúan con mayor razón en Cristo, porque es el testimonio que ahora debemos observar como sus hijos espirituales.


¿Qué pasa si las hacemos? Crecemos en la perfección, cuya meta es alcanzar la estatura del varón perfecto para ser vencederos y reinar con él.


¿Qué pasa si no las hacemos? Se detiene entonces el proceso de crecimiento, quedándose en cierto nivel y aspirando solo a una salvación y resurrección, pero no a la corona ni a las recompensas propias de los vencedores que sí llegaron a cumplir cabalmente con las obras que estaban hechas para ellos en Jesucristo por Dios.


Como conclusión: debemos andar por fe, para detectar estas obras, obedecerlas y hacerlas alegremente plenos de amor y esperanza a Jesucristo, Señor nuestro, con el total respaldo y complacencia de nuestro amado Padre que está en los cielos. No actuar por religión, pensamiento, creencia, sentimiento, esto no es de Dios.


Dejamos el fundamento escritural, encontrado en Efesios 2, del 1 al 10.


La paz, conocimiento y libertas de Cristo sean plenos y completos en ustedes amados creyentes, colegas en la fe, amén.


Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

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