Editorial 273
- Cuerpo Editorial

- 30 jun 2019
- 3 Min. de lectura

La razón del por qué la salvación “se pierde”.
Amados creyentes y lectores, bienvenidos una vez más al blog de la Sana doctrina del Señor Jesucristo a la luz, donde un grupo de hermanos fundamentados bajo la ROCA DE SALVACIÓN (Jesucristo) nos ha dado el Espíritu modo de escribirles en la fe para edificación de cuerpo. Colaboradores de Dios somos, añoramos que estas letras que publiquemos lleguen a todos los rincones del mundo para honra y gloria a Dios Padre, por medio del Señor Jesucristo.
Hermanos: les pedimos consideren una cosa. ¿Se sienten salvos? ¿Se creen salvos? ¿Están plenamente seguros de esto? Si su respuesta es sí, sin titubear ni dudar ¡Aleluya! Mas si le pensaron, se ruborizaron, temblaron o dudaron, aquí tenemos un grave problema.
Para empezar, por enésima vez, la salvación no se pierde para quienes la tienen. Para los que no la tienen ¿Cómo puede perderse algo que nunca se ha tenido? Es muy sencillo, y regresamos a los rudimentos básicos, como establece la escritura en: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” y bajo la petición concedida a Jesús cuando solicitó: “De los que me des no pierda yo a ninguno” se establece por lógica elemental que los que no se consideran salvos porque no han confesado fervientemente.
No han sido enseñados como conviene. Han sido manipulados por hombres perversos que tergiversan el verdadero proceso de salvación. He aquí el fundamento escritural (no nuestro sino de CRISTO mismo).
“Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”. Hechos 16:31.
“Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió” Juan 12:44.
“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; …” 1 Juan 5:10.
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; …” Juan 3:36
“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” Juan 6:40.
Entre otros más.
Y además añado este versículo: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza” Efesios 6:10.
No olvidemos que quien sana y salva es Dios a través de Jesucristo, por tanto, si temes por tu salvación es porque no tienes tu fundamento en Cristo: tal vez, en tu religión, en tu líder religioso, en tu dinero, en las limosnas o buenas obras que según tú te hacen ser bueno(a) delante de Dios. Y esto es peligroso. Si tu fundamento no es Cristo entonces no sigues a Cristo sino a una idea o doctrina de él. La fe es a Cristo: real, completa, sincera, gratuita; no a hombres, mujeres, instituciones, doctrinas, pagos, tradiciones o demás cosas que el hombre inventa para tener personas débiles y crédulas.
La salvación es responsabilidad propia. Si eres de esas personas que no está segura pues entonces debes confesar de labios con todo tu corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios, que Dios le levantó de los muertos, que es el Enviado de Dios ya eres salvo(a). Pero debes en ese instante grabarlo en tu corazón, para que, de aquí en adelante, si alguien te pregunta: “¿eres salvo?” al instante digas: “Sí, soy salvo(a) por Cristo ¿y tú?” y seas uno más de los que Cristo rogó no perder en aquella ocasión, así como nosotros.
Que la fe, el amor y la fortaleza del Señor Jesús sean plenas en ustedes, amén.

Comentarios