Editorial 274
- Cuerpo Editorial

- 7 jul 2019
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“Yo sembré, Apolos regó, pero el crecimiento lo da el Señor”
Amados hermanos en la fe, glorificamos al Padre de toda misericordia por JESUCRISTO, Señor nuestro que nos concede un día más para dedicar tiempo a los asuntos del reino espiritual de Dios, esto es, repartir las riquezas inescrutables de Cristo gratuitamente y de buena gana, sabiendo y esperando que les sea de mucha edificación, consuelo, gozo y amonestación para hacer lo bueno delante de Dios en Cristo por medio del Espíritu Santo.
El título es tan bien conocido por casi toda la grey, mensajes trillados respecto a esto y hasta coritos para niños podemos estar recordando o tarareando. Lo cierto es que sin fe aun esto es letra muerta para los indoctos, para los perversos y engreídos.
Esta frase trillada hermanos es una perla que muchos contumaces han provocado sea despreciada, cuando su valor es incalculable para Dios. Es la aceptación, conocimiento y acuerdo en que no somos enviados a todos ni para todo. El Padre como Dios de las Operaciones ya ha dispuesto siervos de todo tipo a través de los tiempos que le sirvan a sus propósitos de salvación de almas.
Es menester que unos hagan unas cosas y otros otras, porque la carne es débil, porque el tiempo del hombre en esta tierra es corto y porque, además, tenemos la certeza que alcanzando la estatura del varón perfecto haciendo la obra perfecta de Dios en Sus términos seremos llevados al gozo eterno como vencedores.
Por eso Dios, como un Gerente de Marketing renueva continuamente sus equipos de trabajo y no tolera equipos de una persona -los famosos todólogos-, peor aún, aborrece a los “yólogos” que hablan de sí mismos en primera persona usando a Dios como pretexto.
Debemos saber en esta agencia de mercadeo (la iglesia) cuál es nuestra función específica (ministerios y dones) para que entre todos salga la campaña de promoción (testimonio y evangelización en Cristo) de nuestro mensaje (evangelio de SALVACIÓN) llegue en los términos dictados por nuestro Gerente.
Dios no sobre trabajará a nadie a más de sus capacidades y todos debemos ser activos miembros de este equipo. No debemos creernos héroes y tomar atribuciones que no nos corresponden. Hay que formar a los jóvenes e inexpertos en sus áreas de trabajo cuyo Jefe de capacitación es el Espíritu Santo que siempre tendrá sus sesiones uno-a-uno con cada uno de nosotros.
Así que si eres el que lleva el mensaje “yo sembré” asegúrate de hacerlo bien, deja que Apolos riegue -quien edificará y pondrá el fundamento-, dado que la suma de ambos es la manera en que Dios dará el crecimiento.
Así como no todas las plantas requieren exactamente los mismos cuidados, así tampoco las almas que se acercan y creen en Cristo como el Hijo de Dios tienen las mismas necesidades de mensaje, edificación y trato personal con Dios.
Si eres el que riega, deja que primero llegue “Pablo” y los visite, les hable, les convenza y los deje preparador para que cuando termine y se vaya, haz la parte que toca hacer, que en la medida en lo hagan correctamente conforme a Cristo es la manera en que Dios hará crecer.
No hagas más de lo que el Señor te muestra. No enseñes más de lo que está escrito. Tu ego no sirve para cosa alguna en el Señor.
Paz, amor, inteligencia y gracia del Señor Jesús sea pleno en ustedes, amén.




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