Editorial 283
- Cuerpo Editorial

- 8 sept 2019
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Las modas
Amados creyentes en la fe del Señor Jesucristo, paz, gracia y conocimiento de la sana doctrina sea en ustedes abundantes por el amor de nuestro Señor Jesús, amén.
Las necesidades básicas, amados creyentes de nosotros como seres humanos reconocidas por nuestro Padre son:
Vida
Salvación
Amor
Fe
Esperanza
Salud
Sustento
Conocimiento de la sana doctrina
Vestimenta
Techo
Siendo las cuales Él gustoso brinda a sus hijos. En cuanto al hombre natural, brinda todo menos b), c), d), e) si no confiesan a Jesucristo como el Hijo del Dios Viviente. Obviamente están excluidos los que serán salvos, pero al día de hoy aun no son alcanzados. Estos ya tienen estos elementos muy escondidos para que crean el día y la hora pactados por el Señor.
Bien, hoy hablaremos del inciso I), la vestimenta. Como podremos ver hermanos, para Dios este tópico es de lo menos importante de lo más importante. Pero desde nuestra perspectiva es lo más importante de lo menos importante, y explico a continuación: el nuevo pacto en reiteradas ocasiones nos recuerda que nuestro andar no es presentarnos como pavorreales en celo.
¿Qué se quiere decir? Que nuestro Padre no exige ni pide nos afanemos en buscar las mejores prendas, atuendos, colores, marcas, modas, accesorios, maquillaje, peinados, aromas, presencia, códigos de conducta, sino que, andemos como es necesario: sobrios, humildes, sencillos, recatados, propios y amables.
¿Por qué se dice esto? Porque en las congregaciones denominacionales tanto hombres y mujeres se guían por las apariencias, en lugar de ver el testimonio de Jesucristo en sus vidas a través del amor, la fe, la paciencia, el buen nombre, la sujeción de esposas e hijos al padre, el amor y cuidado de los esposos a sus esposas, la disciplinada conducta de los hijos ante sus padres, todos en orden edificándose en Jesucristo.
En lugar de eso utilizan las reuniones como pasarelas para juzgarse según las tendencias de moda, clubes elitistas de hipocresía, reunión de falsos ricos y oidores perezosos de la doctrina de Jesucristo. Olvidan que por ver esos detalles espiritualmente se rompen las vestiduras delante de Dios y muestran impúdicamente su desnudez ante la Deidad, para vergüenza suya y aun se impregnan de los aromas sucios del mundo y así pretenden acudir al encuentro con Jesucristo, Señor nuestro.
Es por eso hermanos que no debemos de procurar afanarnos por esto, porque siguiendo lo primero, esto es, obedecer a Jesucristo, el Padre ya lo tiene visto y provisto, cubrir nuestra desnudez física. Luego, procura el Espíritu a enseñarnos a ser sobrios, es decir, lucir los atuendos necesarios para cada ocasión sin necesidad de caer en la vanidad.
Ciertamente mientras estemos en esta tierra debemos seguir ciertas reglas, no como atadura sino como obediencia al Padre, por medio de Jesucristo y cubiertos por el Espíritu Santo y esto es agradable a Él. Procuremos, pues, lucir siempre de gala para nuestro Padre y nuestro Señor y Salvador Jesucristo siendo amorosos hijos obedientes a lo escrito en el nuevo pacto, y liberemos a nuestra congregación de este mal olor que contrista a nuestro Señor por debilidad de quien se fija en las cosas de abajo.
Ciertos requisitos en el nuevo pacto están dados para ciertos ministerios debido a que son la vista de la grey. Su apariencia puede y debe ser humilde, porque unos son bendecidos con bienes materiales y otros están en escasez y el ministerio debe ser justo y equitativo para todos. Antes bien, el rico ayude al pobre y el pobre ayude al rico, porque esto es amor, es ayuda mutua y de esto se goza Dios.
Que la paz, amor, gracia y conocimiento de la sana doctrina de Jesucristo, sea en ustedes amados creyentes, lectores y hermanos, amén.




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