top of page

Editorial 285

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 23 sept 2019
  • 3 Min. de lectura

Ya no vivo yo, sino Cristo que vive en mí

Amados de Dios y salvos por Jesucristo en toda la tierra: gracia, amor, conocimiento y paz de Cristo sean multiplicados en su vida. Los hermanos con este ministerio de darles a conocer parte de los inescrutables tesoros de Cristo les enviamos un ósculo santo, nuestras plegarias y bendiciones de lo Alto para su gozo, consolación y fortaleza, amén.


Si bien el título de arriba sugiere un versículo en la carta de Gálatas, que ya vimos, por cierto, se considera necesario retomar este versículo en particular para ahondar en algo que a muchos confunde en cuanto a personas perversas que pregonan sus estratagemas para tal hecho (confundir).


Amados hijos e hijas, sepan ustedes que Dios no tiene pacto ni unión con la carne, dado que en ella el pecado está sujeto y por tanto la pureza de Dios no coexiste con la podredumbre de tal carne. Por eso, cada alma que posee un cuerpo cuando nace tan pronto sale del cuerpo de la madre automáticamente se impregna de esta mancha.


Por esto mismo, cada alma nace con una personalidad, una propia manera de ver las cosas, la vida: un concepto tácito y pre-conocimiento acerca de Dios (pues todos alguna vez reconocemos que hay Alguien tras de todo lo que vemos). Es aquí donde nace el “yo”, la primera persona del singular de todo idioma. El distintivo entre uno con el resto de los humanos y cada quien es responsable de cultivarlo de la mejor manera posible.


Más conforme pasa el tiempo el “yo” de inmediato debe refugiarse en todos los afanes del mundo, instigado por los padres, los hermanos, la familia, el entorno vecinal, etcétera y así paulatinamente más y más personas quienes conviven en mucha o poca medida con nosotros.


El craso error del hombre es no preparar y enseñar a la niñez a buscar a Dios y a Cristo sobre cuál es el propósito de sus vidas en esta tierra. Los enseñan a tener cosas vanas como soberbia, ego, alcurnia, estirpe, apellido, origen, metas prefijadas por los adultos, por decir algunas, evitando y cortando todo lazo con Dios.


Si las almas aprenden a cortar su lazo con Dios, es entonces donde su condenación se hace ya una deleznable realidad, debido a que por sus enseñanzas aunado a su propia decisión evitan que Dios como Creador pueda ser un Padre espiritual para ellos.


Es por eso que, amados hermanos, el apóstol Pablo aquí dice: “ya no vivo yo” porque no significa que asesine su alma, su intelecto, su personalidad. ¡No! Lo que quiere decir esto es dejar en total indefensión estas tres características tan nuestras para que Cristo viva en nosotros, es decir, él nos enseñe a ser, a pensar y a actuar como a Dios le agrada.


Para Dios no quiere seres robóticos (ya lo habíamos dicho): anhela hijos e hijas obedientes. No demanda el Señor personas adoctrinadas, sino personas seguras en sus acciones. No le interesa al Señor poseer mentes cauterizadas: sino voluntades plenas a su servicio.


“Ya no vivo yo” significa permitir a Dios nos enseñe a ser hijos, conceder la autorización total y por escrito a Jesucristo de sellar nuestra alma para evitar que los males que la aquejan (la soberbia y las falsas enseñanzas) hagan mella en ella y la lleven por el camino de la perdición.


Recordemos hermanos que este proceso “ya no vivo yo” es para nada automático. Es toda la vida, es progresivo, paulatino. Así que, hermanos, está prohibido ser mascotas, ser crédulos ingenuos. No podemos ni debemos regalar nuestro intelecto y corazón a hombres o instituciones por default dado que, por eso la misma escritura nos advierte: “todo hombre es mentiroso” y el Espíritu Santo es nuestro canciller consejero que nos alerta de las verdaderas intenciones de los mismos.


Nunca pierdan el fundamento llamado Cristo, nunca se alejen de él, porque así este proceso de “ya no vivo yo” será más gozoso y más pleno.


La paz, amor y misericordia de Dios, en Cristo nunca mengüen, sino por el contrario, crezcan en demasía en ustedes amados creyentes y coherederos de esta riqueza espiritual. ¡Cristo viene pronto! Amén.




Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page