top of page

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 29 dic 2019
  • 4 Min. de lectura

A los hermanos esparcidos en toda la tierra, a los que juntamente con nosotros creemos y testificamos que Jesucristo es el Hijo de Dios y que Dios le levantó de los muertos y le confiesan como Señor, Salvador y Maestro, juntamente con nosotros: paz de Jesucristo, esperanza de salvación y fe desarrolladora de gracia les sean aumentadas, amén.


Culminamos este mes de diciembre de 2019 en la meditación de lo que se viene, no de un año como el mundo acostumbra a celebrar, sino que día a día es un día menos para dar testimonio en esta tierra y por tanto nuestro tiempo, en verdad vale oro, pero espiritual.


Cada día que pasa hermanos, es un día más cerca de nuestra partida o arrebatamiento y en esto es lo que nosotros, los creyentes y obedientes al Señor Jesucristo debemos cavilar y no en un 31 de diciembre. No porque partamos, puesto como dijimos el número anterior iremos al paraíso, sino que mientras estemos aquí debemos trabajar para negociar almas para nuestro amado Cristo Jesús, nuestro Señor.


En el capítulo 5 primeros 11 versículos, el apóstol Pablo ahora relata a los amorosos tesalonicenses el porvenir que le fue revelado por el Espíritu Santo. Rápido menciona que el mundo jamás sabrá cuándo vendrá el Señor Jesús, pero los que estén en aquellos días del arrebatamiento sujetos al Señor Jesús serán avisados conforme a las revelaciones dadas en el libro de Apocalipsis, así como las demás cartas epistolares. No que sepan la hora exacta, sino que estarán en el Espíritu preparados cuando ocurra, los hermanos fieles de aquellos días.


“Paz y seguridad” Frase de Dios que el mundo le arrebató para -según el hombre perverso- demostrar (inútil y soezmente) que se puede vivir mejor sin Dios, al cobijo de filosofías huecas y demoníacas contrarias a Cristo. Cualquiera que se atreva a proferirlas (es un sello profético de juicio y maldición) que no sea Dios, vendrá sobre ese destrucción repentina y no escaparán. Nosotros siempre debemos tener oídos alerta que en el final de los tiempos, hombres malvados comenzarán a proferir esta frase. ¡Guárdenos el Señor de semejante castigo!


¿Por qué, podrán preguntarse ustedes, está escrito esto? Porque solo el Padre como Dios tiene esa potestad y ésta ha sido conferida a nuestro Señor Jesucristo. Como nuestro Dios es un Dios muy celoso de sus reglas, cualquier rebelde que usurpe este poder de Jesucristo (de otorgar y dar paz y seguridad) será destruido por Dios, por haber cometido semejante osadía. Nadie debajo del sol puede dar o proveer esto. Y esto existe porque serán los acicates para la humanidad que Dios tiene previsto para mostrar su poder a todo ojo, con esos vasos de ira puestos para tal efecto.


Es por eso que, cuando alguien diga, un estado, una religión, un líder o un jerarca religioso esto, lo prudente es alejarse y huir de tal ente, para que no seamos parte del juicio. Y esto es solamente un comentario general, porque el mismo Espíritu Santo dentro de nosotros actuará para evitar estas cosas, siempre que estemos sobrios espiritualmente hablando, cubiertos por la coraza de amor y fe y con la esperanza de la salvación.


Precisamente es el gran alcance de la salvación está; mientras vivamos estaremos en paz y seguridad que nos da la sangre de Cristo como sello de protección, el majestuoso salvoconducto que recibimos por gracia del Padre al enviarnos al Cordero; y si morimos, entonces dormiremos espiritualmente, sabedores que la eternidad nos es garantizada para estar juntamente con Cristo cuando venga.


Por eso, al igual que el número anterior, debemos animarnos con estas palabras sabias que el Espíritu Santo nos da como refrigerio espiritual. Amén.


La esperanza, la fe, el amor y la paz de Cristo es en ustedes como en nosotros amados creyentes, les amamos y clamemos a una que venga nuestro amado Señor, pero que antes se cumpla el número de los escogidos, amén.


5 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. 2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. 4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. 5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. 9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 11 Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page