Editorial 302
- Cuerpo Editorial

- 22 ene 2020
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Discernimiento de espíritus
Que la paz, el amor y la inteligencia espiritual en Jesucristo sea plena en todos ustedes, amados hermanos y lectores en Cristo Jesús, amén.
“Dios dio dones a los hombres” dice en la biblia y todos asentimos en que todo hombre mientras respire tuvo, tiene o tendrá alguna destreza, capacidad u habilidad de destacar en el marco de su existencia con respecto a sus símiles contemporáneos.
Sobra dar ejemplos en cosas en las que excedemos el estándar y por eso “somos buenos en algo”. Esta escritura es un sello que confirma el apoyo incondicional al hombre con solamente respirar por parte del Padre como Dios.
Pero ya cayendo en el ámbito espiritual, después de creer en el Señor Jesucristo como el Hijo de Dios, ahora como Padre además de Dios, nos otorga otro poder más -ésta vez a través del Espíritu Santo morando dentro de nosotros- con ciertos dones dados por el Espíritu a los que considera aptos.
Uno de estos dones del Espíritu es el discernimiento de espíritus. Consiste en tener la capacidad cerebral de determinar los tiempos y las sazones que hablaba el Señor Jesús en cuanto al desenvolvimiento de las personas y entes contemporáneos a la luz del evangelio. Es decir, saber qué pasa y por qué pasan las cosas con los siguientes propósitos: enseñanza, previsión de peligro, expresar profecías, fortalecimiento de la fe, demostración del cumplimiento de las profecías dadas, etcétera.
No a todos les es dado, sino a quienes el Espíritu Santo quiere dar. ¿Cómo funciona esto? Simple: El Espíritu Santo oye los acuerdos en tiempo presente que tanto el Padre como el Señor Jesús tienen en sus agendas para el entorno o situación y de inmediato lo comunica, preparando además al creyente receptor para que con la mente de Cristo pueda traducir el lenguaje espiritual a términos humanos conmensurables.
Recordemos lo que el Señor Jesús dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Pueden decirme ufanos, ¡pero si esto lo dijo hace más de dos mil años! ¿Cómo puedes tú hermano que escribe pensar que siguen trabajando? Pues sí, es un bendito gerundio eterno. Todos los días, a cada instante la humanidad requiere el socorro de Dios, nosotros el amor del Padre expresado, el poder de salvación del Señor Jesús, la demostración de la eficacia de vivir en el Espíritu Santo ¿o a poco siguen adormilados en el dogma católico, que son entes lentos y burocráticos? Dios es un Dios en activo, el Señor Jesús es un Rey en funciones y el Espíritu Santo es un Guía en tiempo real.
Pero claro, damos por sentado muchas cosas ¿verdad? Y perdemos piso en asunciones torpes. Pues para que lo sepan, el Espíritu tiene a muchos depositarios de este don que precisamente ayudan a la iglesia en la toma decisiones de los asuntos de Reino, a la definición de estrategias de qué hacer, a dónde ir y qué decir. Todo dentro del marco de promulgar exclusivamente el nombre del Señor Jesucristo.
Por tanto, nadie que diga que tiene este don lo hará cosas mundanas, económicas, políticas con un destajo personal, de lucro o autoalabanza. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu comunica a las iglesias.
Así que, si alguien con discernimiento de espíritus nota que tiene este poder, no lo mengüe, sino por el contrario, fortalézcalo en el nombre del Señor Jesucristo para gozo de su congregación.
Saber descifrar las intenciones del corazón de los actores antes de que hagan o digan cosas puede ayudar en mucho, es una de las múltiples manifestaciones del amor, la fe y la esperanza que somos protegidos del Padre y rebaño de Cristo.
La paz y gracia del Señor Jesucristo sean restauradas en ustedes, hermandad de Cristo dispersa en todo el orbe, amén.

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