Editorial 303
- Cuerpo Editorial

- 26 ene 2020
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Carta a los hermanos e iglesia del Señor Jesucristo establecidos en la República del Perú
Los hermanos que formamos parte del blog La Sana Doctrina del Señor Jesucristo y la iglesia que formamos parte, establecidos en los Estados Unidos Mexicanos, en el noreste de esta nación, establecida como la suya por el Dios Todopoderoso, Padre nuestro a la hermandad de Cristo, congéneres y coadministradores de los tesoros espirituales de Cristo: amor, paz, salud y gracia les sean multiplicadas.
Amados: Hoy ha sido el día de dirigir unas palabras de amor, consuelo, exhortación y esperanza a ustedes por parte del Espíritu Santo, quien mora en nosotros y ha puesto en nuestro ánimo realizar lo anterior.
Tanto su nación como la nuestra, tienen muchas particularidades en común. De manera que, somos más que semejantes. Comparten ambas naciones un gusto por ciertas tradiciones que no agradan a nuestro Dios; ciertas idiosincrasias que no van acorde a la escritura, y el mismo origen de pueblos originarios.
También tenemos en común el idioma, lo que facilita en extremo nuestra comunicación. Sobre todo, el lenguaje espiritual, el de Cristo que permite podamos expresar el amor fraternal que, aunque de cara y referencia precisa no conocemos, en el Espíritu somos uno.
Comunicamos que varios de nuestros miembros han tenido convivencia con hermanos peruanos en Cristo y ha sido provechoso. Nos da mucho gozo en el Señor haya quienes prediquen, testifiquen y no nieguen el nombre de nuestro amado Señor Jesucristo. Y esto debe permanecer así.
Es necesario amados hermanos, cumplir con lo que se refiere a orar por las autoridades en todo nivel, para que ustedes tengan un modo honesto de vivir, dediquen tiempo a los asuntos del Señor y estén en paz con todos, así como el Señor Jesús nos lo pide.
Bendecimos el nombre de nuestro glorioso Padre que en su nación por fin reina una paz y ahora, a pesar que envidia y avaricia de muchos actores políticos socavan el equilibrio de cada nación, nuestro deber como iglesia es permitir prevalezca la evangelización de las criaturas por alcanzar.
No debemos ser altivos, ni envidiar al vecino, porque esto no es correcto delante del Señor. Es menester estar contentos con lo que tenemos y trabajar para tener un equilibrio espiritual entre lo secular y lo espiritual, así como no dedicar tiempo de más a las cosas personales del debido. Hay que procurar ser solícitos en las cosas de Cristo: creer firmemente en él, obedecer sus mandamientos, dar testimonio, orar y enterarnos a diario que su venida está pronta.
El mundo y su globalización engañan pueblos enteros en cuando a una lucha encarnizada se refiere, pero nosotros somos llamados a ser uno con Cristo, complaciendo en extremo al Padre en el proceso.
Por tanto, hermanos, rogamos oren por nosotros, de manera sencilla pero directa a nuestro Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, para que nuestra obra humilde de seguir promulgando lo que Dios ha querido darnos de estas riquezas espirituales en Jesucristo sean compartidas.
También para que las cosas que atañen a nuestro país, México, el Señor supla nuestras necesidades de la misma manera que rogamos por ustedes. Sea esta carta leída a todos. El Señor será grande con ustedes amados hermanos.
La paz, gracia y amor del Señor Jesús sea en ustedes, remanente de nuestro Dios en la República del Perú, amén.




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