“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada”
- Cuerpo Editorial

- 3 feb 2020
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Glorificamos a nuestro Dios y Padre Celestial, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, por habernos permitido llegar a este número, uno más. El tiempo transcurre y es menester no nos detengamos en este noble oficio de propagar las riquezas espirituales de Cristo de Dios a través de este medio. Que el amor, el conocimiento y la paz del Señor Jesús esté con ustedes siempre, amén.
Iniciamos el tercer y último capítulo del mensaje escrito a los tesalonicenses por medio del apóstol Pablo con el versículo 1, título de este tema. Nuestra prioridad como hijos de Dios, verdaderos representantes suyos en esta tierra es no impedir, sino pedir y facilitar la obra de predicar la palabra de Jesucristo.
Ya después vendrán los conocimientos y las doctrinas que fortalecerán a los nuevos creyentes; sin embargo, antes de eso es que les llegue primeramente el mensaje de salvación con el que crean, sean salvos y luego fortalecidos.
En la segunda parte del primer versículo establece un motivo importante para rogar unos por otros: seamos librados de hombres perversos y malos que no cejarán para destruir la obra de Dios y Cristo, donde en fe y acción de gracias estamos seguros el Señor nos cubrirá.
Luego hace un apunte que no puede dejarse pasar por alto: no es de todos la fe. ¿Por qué lo dice tan frío y duro? Porque es la verdad. No todos están destinados a tener fe (no porque Dios no quiera o no los quiera), sino porque esos no creerán ni a la primera, segunda o tercera vez. En su total libertad de elección deciden no escuchar, no creer y algunos nunca sabrán que están condenados.
El mismo apóstol con fe declara que en efecto orarían por él y sus colaboradores, así en verdad Pablo lo hacía por ellos. Esto se hace extensivo, nosotros por fe sabemos que muchos de ustedes amados hermanos ruegan fervientemente por nosotros del mismo modo que nosotros pedimos por nuestros lectores en todo el orbe.
Termina el apóstol con un par de bendiciones: el Señor encamina los corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo. Amor por cuanto hay que cumplir sus características: creer, soporte, esperanza, sin jactancia, sin beneficio solo personal; paciencia, porque es uno de los frutos de la fe persistente y resiliente.
De modo que, hermanos nuestros, agradecemos al Señor este mensaje breve, de nueva cuenta sigamos orando los unos por los otros porque esto es obediencia y agradable a los ojos del Señor. La paz y gracia del Señor Jesucristo esté en vuestro espíritu, amén.
2 Tesalonicenses 3:1-5 Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, 2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. 3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo. Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, 2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. 3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

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