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Editorial 305

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 10 feb 2020
  • 6 Min. de lectura

Carta abierta a la iglesia del Señor Jesucristo asentada en las seis repúblicas de Centroamérica: República de Guatemala, República de El Salvador, República de Honduras, República de Nicaragua, República de Costa Rica y República de Panamá.


Una de las muchas manadas pequeñas establecidas en México, congregación fiel en guardar el testimonio del Señor Jesucristo, asentada en el valle del noreste de esta nación, manda un amoroso saludo a todas las congregaciones que en su conjunto forman la iglesia de nuestro Señor en los diversos territorios a los cuales está dirigida: amor, paz y gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo esté en su espíritu, amén.


Amados creyentes, copartícipes de la gracia y salvación de Cristo, la historia suya y nuestra es muy similar en muchos aspectos, tanto así que, con excepción del Panamá, fueron alguna vez parte de la nación y como tal, nos hermana aún más que el resto de naciones hermanas con quienes compartimos el idioma.


Por lo anterior, tenemos la similitud de Isaac e Ismael, judíos con árabes: mismo origen diferentes caminos, pero unidos por una coyuntura, esto es Cristo en nuestras vidas. Uno de los deberes de las iglesias que ustedes tienen el honor de representar en su nación es orar por las autoridades y rogar por el favor de Dios y de Cristo en el entorno local. Esto se le conoce como trabajo, en los aspectos de cuidar los intereses del reino.


El sueldo de realizar este trabajo es precisamente la misericordia de Dios en los países dispuesta y expuesta a todos los hombres para que se convenzan del amor de nuestro Padre como Creador y Proveedor de sus criaturas, para así sean convencidos de ir en pos de Cristo, confesándole como el Hijo de Dios y Salvador. Sin embargo, consistentemente se ha visto que la iglesia en estas seis naciones no ha velado por los intereses de Dios en esos territorios, sino más bien vela por sus propios intereses propagandísticos, siguiendo un modelo cuasi católico y protestante a las cosas de Dios.


Amados hermanos: salgan de la religiosidad y entren al amor y libertad que nuestro Señor Jesucristo vino a otorgarnos. No es correcto entregarse a los asuntos políticos, económicos, religiosos de estas naciones. No es interés hacer la iglesia de Jesucristo un mercado público de vientos de doctrina con bases estadounidenses, vaticanas, orientas, nativas, del Caribe, etcétera. El nuevo pacto contiene suficiente conocimiento de la Verdad como para dedicar toda una vida.


Los resultados de esta negligencia de atender las cosas que atañen a Dios primero se manifiestan en el testimonio de cada nación: regímenes de terror, extrema pobreza, caravanas migrantes sin ton ni son, rebeldía generalizada, mafias y corrupción de nivel astronómico, muchas calamidades naturales y sociales, revueltas, un excesivo sentimiento religioso ajeno a Dios, una frialdad y desprecio de unos a otros.


Ciertamente el mensaje de la carta no es suave, pero urge despertar, lavarse el rostro, abrir ojos, corazón y mente y se pongan a pensar: ¿Y qué hacemos por nuestro país? ¿no somos embajadores de Dios aquí? ¿Por qué tengo qué emigrar? Recordemos lo que hace el amor según Corintios: ser sufridos, benignos, sin envidia, no hacer cosas indebidas, no se envanece y no es jactancioso; no busca lo suyo ni se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, sino de la verdad. Todo lo cree, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, y, sobre todo, nunca deja de ser.


Luego deben reflexionar: ¿mi país hace esto? ¿mis conciudadanos? ¿mis autoridades? ¿nosotros mismos, damos ese testimonio? ¿yo hago esto?


Por eso mismo, mucho del presente de las naciones se debe a lo que las iglesias en cada nación hacen o dejan de hacer. Somos responsables de dar cobertura, velar por las necesidades, pedir cobertura a nuestro Dios con fe hacia nuestras autoridades no abusen del ejercicio del poder; implorar con denuedo, ayuno, fe y esperanza por cambios favorables, pero no tanto por un bienestar físico, sino para que la palabra verdadera de nuestro Señor Jesucristo se propague sin estorbo y, en atención a: “mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” el Padre restablecerá el orden en cada nación, departamento o municipalidad.


De manera que, hermanos, con todo el amor, con toda la súplica rogamos que atiendan estas palabras: vuelvan sus ojos a lo verdadero, las cosas de Cristo. Dejen de competir por elecciones, puestos, fama, poder, dinero, influencia terrenal, porque son instrumentos de atadura que el diablo pone a los incautos y nosotros tenemos mucho mejor fuente de poder que es el Espíritu Santo en nuestras vidas.


Luego estas caravanas extrañas son reflejo del interior de cada nación y hablamos sorprendidos: “En verdad nosotros oramos diligentemente como iglesia por nuestras autoridades en todos se sometan al poder soberano de Dios, las tenga sometidas a Su voluntad para que hagan el bien y castiguen al mal; tenga piedad y misericordia del extranjero y advenedizo; orar por huérfanos y viudas; se propague el evangelio en nuestro municipio, estado y nación sin estorbo alguno; pedimos por los apóstoles y evangelistas no falten en México para alcanzar gracia divina del Padre en el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro… Pero ¿Y los hermanos allá? ¿qué hacen que no oran? ¿qué les ocupa que no vean esto?”.


No podemos estar ociosos en nuestros deberes como iglesia, porque disciplina fuerte del Señor hay para aquellas congregaciones que se duerman, se desvíen o se desliguen de su responsabilidad. Indicadores alarmantes son estas actitudes: desorden general, ocio, gravosos, hambrientos, entrometidos. Lo anterior constituye una afrenta directa al testimonio hacia Jesucristo delante de los hombres, tras lo cual luego no creen, niegan al Señor y la hermandad queda exhibida en deshonra y derrota.


El mal desempeño de una nación es copia fiel del mal testimonio de la iglesia en sus deberes internos. Cristo nos llama a ser luz, no oscuridad. Reactiven al Espíritu en ustedes, anden y practiquen el genuino amor, porque el Señor Jesucristo es claro: “porque a cualquiera que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, aun lo que tiene, le será quitado”.


Cuando estemos en el tribunal de Jesucristo, daremos cuenta de nuestro testimonio individual, pero al ser miembros de una iglesia, parte de nuestro deber habría sido pedir por nuestros connacionales fuesen salvados, en fe y por amor a Cristo.


Amados de Dios y Cristo: no hagan oídos sordos, ansiamos ustedes tengan paz, equilibrio en todos los aspectos de su vida en sus países de origen y no tengan necesidad de emigrar, tampoco padecer persecuciones ni sobresaltos de inseguridad, pero es menester cada territorio vele por sus intereses, porque la misma escritura declara que primero hay que pedir por la familia antes que por extraños, tanto en la iglesia como en lo secular se refiere. Y no se contrapone con lo declarado en Corintios, puesto que: “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo” es una extensión de no buscar lo propio primero. El mismo Jesús lo acotó porque primero nuestra localidad, luego nuestra región e inmediatamente después nuestro país.


Por experiencia, lo decimos. El Señor ha tenido una misericordia inconmensurable de nosotros y dicho sea de paso, alabamos y damos gracias a su santo nombre nos ha cumplido nuestras peticiones. Rogamos por ustedes para que este conocimiento del poder de la iglesia de Cristo tiene para atar y desatar en la tierra (siempre sirvan a los propósitos de Dios de evangelización) se ancle fuertemente en su conciencia y lo practiquen, mas a ustedes hermanos, toca hacerlo en su área.


Hagan el favor de leer esta carta a todos los miembros de su congregación y establezca el cuerpo de ancianos que cada congregación tenga el modo, los temas a rogar y todos a una oren con fe, ruego y súplica, por medio del Espíritu Santo en el nombre del Señor Jesucristo. Comandamos esto, en el precioso nombre del Señor Jesús que esto se haga según el sentir suyo. Nosotros tenemos por deber, sentir y necesidad hacerlo a primera hora de la mañana de lunes a viernes, pero no es regla, es un ejemplo de lo que en el Espíritu Santo hagan ustedes.


Confiamos en el Señor Jesús que lo harán y agradecemos al Padre porque habrá de cumplir nuestra petición. Estaremos atentos a los acontecimientos y quiera el Señor todos procedan al arrepentimiento, los individuos fuera de la fe que le buscan.


La paz, el conocimiento perfecto de Cristo sea en todos ustedes amados hermanos, amén. Esta congregación en el noreste de México -en el Espíritu- los ama, amén. Cristo viene por su iglesia, amén.

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