Editorial 310
- Cuerpo Editorial

- 23 mar 2020
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El poder de la iglesia de Jesucristo en estos tiempos
Hermanos del Señor Jesús: gracia, amor, salud y fortaleza de lo Alto, primicias de nuestro Dios y Padre sean en su espíritu, amén.
El Señor Jesucristo ya nos lo había advertido, cuando señaló que antes del fin, sobre el mundo vendrían plagas, guerras y rumores de guerras entre otras cosas. Esto con el fin de reconvenirle varias veces más para señal que el poder de Dios es inmenso, total e inevitable.
Pero algunos entes, personas e instituciones perversos se aprovechan de este tipo de profecías para sacar rajada política, económica, militar y social.
Sin embargo, la iglesia de nuestro Señor Jesucristo tiene entre sus privilegios el poder de tomar control espiritual sobre estos asuntos. Aunque sabemos que son necesarios pasen para que el Señor Jesús venga, también es cierto que mientras no venga tenemos que dar testimonio de él, de su poder de salvar, restaurar y sanar.
La iglesia del Señor Jesús tiene por obligación estar siempre en pie de oración: por las autoridades del país donde se radique, por el bienestar general de la población, por la paz y tranquilidad entre los diferentes segmentos de población para que así no tenga estorbo la acción evangelizadora del Señor Jesús, etcétera.
¿Ustedes, hermanos, cuando se congregan como iglesia, hacen esto? ¿Solicitan protección de lo Alto, del Padre que mora en los cielos y en nuestro corazón en el precioso nombre de nuestro Señor Jesucristo? ¿Ruegan porque los siervos de Dios y de Cristo estén cubiertos, abastecidos y fortalecidos?
Pregunto esto porque, sin dejar de hacer lo que hacemos, hagamos prioritario esto, los asuntos del reino. Porque si no hay prueba ¿cómo probar la fe? ¿Cómo podría Dios dar medida al amor y la esperanza de nosotros? ¿De qué manera ponderar la obediencia hacia Él a través del Señor Jesús?
Ninguna enfermedad, situación política, económica, social o natural tiene más potestad que la iglesia; así que, cuando nuestra nación tenga desafíos qué afrontar y está dentro de los propósitos de Dios, debemos como iglesia cubrir la parte espiritual.
Rogar por liberación, sabiduría, justicia, equidad, salud, salvación, paz, amor, fe no es cualquier cosa. Requiere corazones, mentes y voluntades dispuestas para servir a Cristo de esta manera. De modo que ¿qué esperamos para orar y cubrir, en este caso este virus a nuestros hermanos y luego, paisanos?
La fe en Jesucristo nos inmuniza contra todo mal. Nosotros tenemos el deber de orar por nuestra nación México, nuestro estado Nuevo León y alrededores de nuestra ciudad. Así nos ha mostrado el Señor y el Espíritu Santo nos lo confirma.
La paz y sanidad, protección y amor del Señor Jesucristo estén en su corazón, amados lectores amén.

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