Si sufrimos, también reinaremos con él
- Cuerpo Editorial

- 16 may 2020
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Que el amor gracia y sabiduría de lo Alto, además de paciencia y esperanza no falten en las misericordias diarias que el Señor Padre nos da por su amor, gracias a Cristo Jesús nuestro Salvador y por medio del Espíritu Santo sean llenos y suplidos en sus necesidades.
En la primera parte del segundo capítulo de la segunda carta escrita por Pablo a Timoteo, el apóstol sigue llenado de recomendaciones amorosas sobre lo importante que es mantenerse vigente en los ministerios.
También aplica en los creyentes en general, puesto que todos tenemos una función espiritual qué cumplir mientras estemos con vida en este mundo; sin embargo, sobre los siervos genuinos del Señor cae esta palabra como vaso de agua fresca que sacia la sed veraniega.
1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros. 3Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
En estos versículos podemos notar la realidad de ser un soldado de Jesucristo. ¿Quién que se diga siervo de Jesucristo anda ataviado, perfumado, busca favores y alabanzas de otros, presenta credenciales hipócritas de “siervo de Dios”, “ungido de Dios”, “profeta del Señor” si no es más que un blasfemo bufón apóstata?
¿Acaso Pablo era reconocido y complacido en todo en las ciudades en las que fue? ¿Los apóstoles vitoreados en Jerusalén? ¿Apolos, Silas y Bernabé, tuvieron todas las comodidades para expandir el evangelio de Cristo? De ninguna manera: ninguna autoridad, sinagoga, magistrado o sacerdote procuró su vida, salud y libertad de expresión.
El soldado es el humano quien deja todo para ocupar una posición de batalla. Sale al frente a ofrendar su vida por lo que considera valioso. Viste lo que tiene encima. Come lo que le toca, duerme cuando puede y como puede, carece de las libertades de expresión, no practica el sexo a como un civil podría hacerlo. Se priva de entretenimientos a placer cuando le toca un tiempo libre. Se llena de ansiedad, fervor, fidelidad y esperanza que terminará con vida y salud su estadía en el campo de lucha, mantiene contacto con sus seres queridos en la soledad, en la tristeza, hambre, dolor, frustración, encierro.
Los versículos 4 y 5 confirman lo anterior. No puedes ser soldado y civil. Para ser soldado debes consagrar tu vida; y si lo haces o hiciste en la milicia secular ¿no más para Jesucristo? Los siervos como apóstoles y evangelistas no pueden tener contacto con el mundo, sino dependen de la iglesia para no privarlos de su prioridad: llevar el evangelio y fundar iglesias mientras aún hay tiempo. No pueden actuar con ilegalidad, mediante engaños, embustes, soberbia o avaricia.
Pero en el versículo 6 brinda esperanza y garantía de recompensa y pago a estos soldados de la fe, comparándolos ahora con un labrador: trabaja primero y tendrás tus frutos (almas salvadas que se transforman en riquezas espirituales).
Es necesario detenernos para meditar en todo lo que oímos. Porque a veces, el mismo creyente es reluctante a padecer. Y no hablo de enfermedades o pobreza, sino de la necesidad de padecer la cruz, la prueba es necesaria para perfeccionar nuestra fe, cimentar nuestro amor, fabricar esperanza.
¿Cómo aspiro a tener el mejor árbol de mi cuadra si antes no lo podo primero? Podándolo, le doy forma. Corto ramas y hojas innecesarias para promover la altura, anchura, salud y gusto. ¿Qué espero del árbol? Primeramente, sombra; luego, si es frutal, pues el alimento que provea. Lo que corto simboliza precisamente los elementos de la vieja criatura que Cristo no necesita para nosotros. Él tiene mejores cosas. Por eso, hermano, cuando estés en prueba gózate y si estás en ministerio del Señor ¡gózate aún más! Les perfecciona para que sean honrados en el día postrero, después de que venga y cuando se celebre el Tribunal de Cristo.
NO podemos renegar de estos asuntos, aun cuando parecieran difíciles de soportar. Si así pasase, recordemos que el Señor Jesús murió y fue resucitado. Es decir, Dios no le desamparó. Ahora con Cristo a su diestra, el Padre menos nos dejará desamparados. Lo que sea necesario hermanos, por el testimonio debemos afrontarlo con valentía, esperanza, amor, gozo y fe (burlas, desprecios, agobios, confrontamientos, ataques directos o indirectos, envidias, malos deseos, odio, negativas, cerrazón de puertas, enemistades, pérdida de comunicación con seres queridos o camaradas, despidos, ser corridos, ser maldecidos, tratados injustamente, aborrecidos, busquen nuestro mal, ser ignorados, etcétera) porque con estas acciones siendo soportadas, almas que vean serán salvas. A veces, no necesitamos predicar doctrina. Con los hechos, basta y sobra para que el Señor tenga almas que busca salvar. Lo anterior aplica para creyentes y para los siervos de Cristo.
Claro que los siervos de Cristo, además, pueden recibir torturas, encarcelamientos, linchamientos, entre otras cosas, pero esto se comenta NO PARA VER LO DE ABAJO, sino para recibir lo de arriba. No olvidemos que no podemos vivir más de 120 años y estas pruebas NO SON SIEMPRE, ni todos son llamados a lo mismo, cada quien, en su tiempo y forma, cuando el Señor lo disponga, seamos hallados fieles, obedientes y victoriosos. Defendiendo nuestra fe, protegiendo nuestro castillo -el corazón, templo de Dios y casa de Cristo- ante los embates del malo, el mundo y la carne.
Sella con letras de oro por inspiración y revelación del Espíritu Santo, este mensaje de consolación a Timoteo y a nosotros en este mediados de 2020:

Por tanto, líbrenos el Señor de negarle el día de la prueba, sino que, por el contrario, seamos fieles y sufrir cuando nos toque dar testimonio. Los que hayamos de ofrendar la vida por amor a Cristo ¡Aleluya! Recordemos que en el Espíritu somos uno y debemos siempre fortalecernos hermanos.
Orar por los siervos del Señor Jesucristo. Nuestro testimonio de hoy es para ejemplo a las futuras generaciones en Cristo. Dejamos el fundamento escritural hallado en 2ª Timoteo 2:1-13. La gracia, amor y paz del Señor Jesucristo es con todos ustedes amados hermanos, en su espíritu, amén.
2 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 11 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; 12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. 13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

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