Los ejes en la gráfica de Dios gracias a Cristo. Parte uno: Eje X.
- Cuerpo Editorial

- 23 may 2020
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Criaturas hechas hijos e hijas de Dios por la gracia redentora de nuestro amado Autor de la Fe -el Señor Jesucristo-: amor, paz, sabiduría y ciencia de los Alto les sea concedido en demasía por medio del Espíritu Santo de Dios que está dentro de ustedes fluyendo como río de deshielo en primavera, amén.
Es preciso tocar un tema doctrinal en esta ocasión no tocado en las congregaciones, puesto que hermanos, de generación en generación, lo declaman como letra muerta, al no sacar provecho de la sabiduría escondida de estas palabras sabias. Me refiero al texto encontrado en Efesios 3 versículos 17, 18 y 19 que dicen:
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Aunque este tema se trató ya en el Blog 275, se hizo desde una perspectiva sencilla, es decir, al comparar el amor como alimento espiritual a nosotros como elementos dedicados a la defensa del castillo de Dios establecido en nuestro interior por medio de estrategias. Sugerimos accedan a leerlo para referencia previa. Aquí se verá este texto con otra óptica más completa, revelación cortesía pura del Espíritu Santo a nosotros y ustedes, amados.
¿Cómo dimensionar esto del “verdadero cristianismo”, o sea, el auténtico mover en la libertad del Espíritu como hijos de Dios en Cristo?
Desde el punto de vista del cálculo, acervo de la física, uso de los cinco sentidos que Dios otorga al hombre y con la unción del Espíritu Santo se llega a la conclusión que, de manera análoga a que en lo terrenal existen dimensiones sobre las cuales ejercitamos nuestro ser, de mismo modo, dentro de las cuestiones espirituales a Dios también hay dimensiones. El conocimiento al cual estos versículos en Efesios refieren no es una estructura unidimensional (texto escrito) sino multidimensional (comprensión, aceptación, perfección y aplicación continua). Veamos el siguiente diagrama:

Tenemos la gráfica que representa las tres variables básicas: los ejes x, y, y z que conocemos. También podemos ver los lados complementarios (la izquierda y la derecha, el abajo y el arriba, el atrás y el adelante). Estas tres letras -en los términos de Dios- representan los tres primeros estados del creyente de Jesucristo en cuanto al conocimiento de Dios.
Comenzaremos el análisis basándonos en el texto de Efesios arriba mostrado. La lógica humana comprende la vida en este orden: x, y y z: anchura, altura y profundidad.
X es la anchura, es decir el conocimiento primario de Dios. Toda carne al nacer tiene ya imbuido “algo” interno en el subconsciente que le dice e intuye “DIOS EXISTE”. Nadie sabe con exactitud, hasta el día de hoy por qué todo humano “sabe” esto. Lo cierto es que Dios, al ser el Creador, hace que tengamos su marca registrada con este saber, junto con el sello adquirido herencia de Adán para los varones y Eva para las mujeres del pecado inmerso también (conocimiento del bien y del mal). Luego por eso, corrientes como el ateísmo niegan esta realidad. Tanto estos, como los que dicen que adoran lo malo son engañados a seguir el lado opuesto al que es confirmar esta creencia primera que Dios de alguna manera existe. Los únicos quienes no tienen siquiera esta posibilidad son los que nacen muertos, pues este eje espiritual implica haya vida terrenal quienes se quedan en el punto cero. Los que fallecen en algún momento de su vida posterior a su nacimiento, con capacidades cerebrales y conciencia al cien por ciento aplica todo lo que está escrito en el nuevo pacto (morir sin Cristo). Bebés, infantes y personas sin capacidad propia de raciocinio solo diremos están bajo el amparo y decisión de Dios en cada caso en particular. No tenemos más luz al respecto.
Cabe destacar que sobre este eje del conocimiento de Dios y Cristo corren los fundadores de religiones, religiosos, teólogos, cienciólogos, místicos, esotéricos, científicos, filósofos, psicólogos, psiquiatras, brujos, chamanes, los demonios, el mismo satanás, entre otros muchos más, porque todos saben y creen que Dios existe y Jesús existe. Empero, cada quien formula una tesis parcial y convenenciera de este tipo respecto a Dios y no conforme a lo que Dios espera de la humanidad al respecto.
Dios no quiere ser definido: Dios quiere ser reconocido como Padre. Dios no quiere ser estudiado: quiere ser amado por el hombre. Por eso correr por el eje de las x no es suficiente para ser salvo: hay que superar este grado de conocimiento de Dios, perfeccionar lo básico en algo perfecto. De hecho, hasta físicamente se puede demostrar la aseveración anterior. El hecho de que la recta es la distancia más corta entre dos puntos (Dios y el hombre) es forzoso que la magnitud, dirección y sentido sean en específico a cierto punto en medio (Jesucristo). Cualquier otra dirección lleva a la muerte. El sentido lo da cada persona. Y la magnitud de la que hablaremos más adelante, la pone Dios. La dirección es solamente Cristo, en el plano de la gráfica. Si no se cruza por ese punto, por más conocimiento que tenga alguien entonces tenderá irse al infinito negativo, es decir, la perdición si no recompone su rumbo antes que la magnitud llegue a su fin. Y sí, lo más deseable es seguir en recta hacia la x positiva que Dios quiere, Cristo.
Por tanto, tú que lees y crees en Cristo como el Hijo del Dios Viviente, confesándole como tu Salvador, Señor y Maestro, bien has hecho. Has corrido sobre el eje de la x espiritual hacia la vida eterna. ¡Ay de los que personalmente corren en dirección a la muerte eterna, su perdición! Ojalá no hubiesen nacido, porque a la verdad, los que no nacen por algo no lo hacen y no tuvieron opción, pero éstos que sí lo hicieron, deciden por sí mismos, en su libre albedrío negar la Verdad y al Verdadero por seguir al padre de toda mentira y sus propias concupiscencias. La base legal para juzgarlos constituye la ley de Dios, que como en el derecho terrenal, no se puede obviar ignorancia. Ese “algo” que les recuerda esto es lo que los condenará.
¡Bendito seas, Señor Jesucristo! Porque tú como el Camino hacia la vida, nos llevas por el eje correcto de las x, entendimos por misericordia del Padre este conocimiento básico: existes y no tenemos en nosotros el espíritu hosco de Tomás (blog 42), quien precisó evidencia para creer. Por eso nos proveíste de bienaventuranzas (leer el blog 3, relativo a las bienaventuranzas) a los que creemos como una primera de muchas recompensas.
Hasta aquí este primer tema. En el siguiente editorial, veremos la siguiente variable, y.
La paz y gracia del Señor Jesucristo es en todos ustedes amados creyentes, amén.

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