Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad
- Cuerpo Editorial

- 23 may 2020
- 5 Min. de lectura

Amor, gracia y misericordia del Padre, a través del Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados hermanos. Desde México enviamos nuestros saludos y bendiciones, para confort y consuelo de su alma, hermanos y lectores amados.
En el anterior blog hablamos sobre características que la hermandad general, sobre todo los evangelistas deben observar desde el punto de vista de un soldado. Ahora el Espíritu mostró a Pablo hablar a Timoteo en términos de obrero, un hacedor de una serie de acciones, conforme a lo escrito en la segunda parte del capítulo dos de la segunda carta escrita por Pablo a Timoteo.
Recordemos que el evangelista tiene prohibido por el Espíritu debatir contra necios, porque su misión es dar el mensaje de paz, salvación y esperanza a las almas todavía bajo condenación y no corregir insensatos perdedores de tiempo. ¿Por qué tal prohibición? Porque como el campo de acción del evangelista es cualquier espacio público, en medio de su prédica tendrá oyentes indoctos quienes, congregados en torno al siervo del Señor oirán el mensaje de vida los que estén ordenados y se salvarán. Luego, si en lugar de encontrar almas dispuestas atiende a las acaloradas discusiones, estos oyentes perderán interés en quedarse con los dimes y diretes ajenos a ellos y con ello su oportunidad de salvación y el adversario habría ganado su batalla.
No hay de qué avergonzarse ser digno de ser mensajero de las buenas nuevas. El no deber discutir no es motivo de sentirme menos preparado para ello, sino que estos siervos del Señor Jesucristo tienen la prioridad de arrebatar almas para Cristo; los detractores y opositores no solo no entenderán, sino que persistirán en la impiedad y en su mala obra de vencer al incauto siervo de Cristo que cayó en la tentación, frustrado porque estos son como discutir con un muro y ver que las almas se esparcieron. La palabra dicha por estos contumaces es comparada con un suceso biológico grotesco: la gangrena, muerte celular que se propaga y asesina tejidos, luego músculos, después huesos, entonces extremidades y al final, si no se corta y trata, el cuerpo.
Aunque el apóstol Pablo refiere a Timoteo un tópico en específico (la resurrección) esparcido por dos que se desviaron de la verdad, la realidad es que ahora -con la maldad multiplicada- vemos con suma tristeza cuánta leuda hay dentro de las congregaciones que trastornan la fe de muchos.
Otra perspectiva del por qué el evangelista no tiene tiempo para esto de discutir, es que cuando está en ministerio, tiene un apóstol tras de sí que éste es quien confirmará en la fe, doctrina de las nuevas congregaciones en Cristo. Éste sí puede debatir contra los opositores. Otra razón es que dentro de las congregaciones por donde pase, hay un cuerpo de ancianos y pastores que son quienes, junto con los maestros evitar entren lobos con piel de oveja.
Adelantándonos, menciona el versículo 23 que discutir cuestiones necias engendran contiendas (enojos y mutilación).
Por último, en esta justificación de la prohibición de debatir menciona expreso el versículo 19:
Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquél que invoca el nombre de Cristo.
El Espíritu compara a los evangelistas fieles de los que caen seducidos en pleitos con dos tipos de utensilios que están dentro de una casa: de uso honroso y uso vil. Si resisten la tentación son como oro y plata (santificados, útiles al Señor y dispuestos para toda buena obra), pero si no resisten son como madera y barro.
Cambiando de tema, las pasiones juveniles no están permitidas por constituir otro elemento de distracción a estos siervos del Señor. Son romances fugaces, modas pasajeras, tendencias de estilo y vida distractoras, vanidades de la época y usos y costumbres vanos de la sociedad.
En cambio, otorga una vía de escape el Espíritu Santo por medio de practicar la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón limpio invocan al Señor.
Cerrando el tema de hoy, diremos que, en lugar de pelear, debatir airadamente, discutir acaloradamente es con palabras mansas, suaves y amables, los que tengan la aptitud de enseñar, dar un mensaje que corrija y reoriente a estos contenciosos esperando en el Señor si Él concede sean librados del lazo del diablo donde están atorados.
Esperamos hermanos, quede claro este mensaje: EVANGELISTAS, NO DISCUTIR CON NECIOS, pero también hermanos para los que no tenemos este ministerio debemos guardarnos en lo mismo. Coloquialmente hablando “dar de bibliazos” a otros (creyentes o no creyentes) por el puro gusto de contender constituye una blasfemia seria a Dios. Un acto de rebeldía directo contra Cristo. Es la mansedumbre el camino de convencer del pecado y el error a la verdad a través de creer y confesar a Jesucristo como el Hijo de Dios, amén. Dejamos el fundamento encontrado en 2ª Timoteo 2:14-26.
La paz y gracia de nuestro Señor Jesucristo es con todos ustedes amados lectores, desde México les saludamos, amén.
14 Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17 Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, 18 que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. 24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

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