Para que corrigieses lo deficiente (mensaje a ancianos y obispos)
- Cuerpo Editorial

- 21 jun 2020
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Amados hermanos del Señor Jesucristo, la paz sea a ustedes por medio de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro Salvador y Maestro. El amor y la gracia de Cristo es con ustedes, amén.
Iniciamos en esta ocasión, por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, a leer y discernir la carta escrita al hermano Tito, un colaborador de Dios enviado a Pablo, el apóstol que ya era viejo y su carne había experimentado muchas veces los vituperios propios de su ministerio por amor a nuestro amado Hijo de Dios, el Cordero Inmolado.
Tito fue enviado a muchas iglesias en representación expresa de Pablo dado que no podía viajar a todas ellas. Recordemos amados que la iglesia crecía rápidamente, tras lo cual muchos asuntos debían dirimirse y el apóstol, por la revelación del Espíritu Santo enviaba sus misivas y dejar jurisprudencia cobre cómo ocuparse de ellos en los términos agradables al Señor.
Ahora toca ver lo escrito a los cretenses, donde esta carta debía ser leída y practicada, de modo que crecieran adecuadamente y se estableciese un orden al interior de las congregaciones de Cristo esparcidas en esta isla griega.
Como siempre, inicia con la salutación y acción de gracias hacia Su Majestad, nuestro Padre celestial a través de nuestro Señor Jesucristo mediante una serie de afirmaciones y promesas espirituales y aleccionadoras con su destinatario a Tito, de quien el Espíritu dignifica hasta nuestros días como verdadero hijo en la común fe. Esta honra recibió porque actuó como un hijo obediente a los mandatos de su padre, un símil entre la relación de Cristo con respecto a Dios. Rápidamente nos recuerda el apóstol que todos somos hijos y, además debemos ser prontos a obedecer la voluntad de nuestro Señor.
Dado que Creta era una isla griega, aunque un punto vital por su contacto con otras culturas como Judea, Egipto, Macedonia, Italia, etcétera, muchas costumbres y tradiciones estaban inmersas entre esta población. Como nosotros cuando anduvimos en la carne, ellos tuvieron conductas impropias dentro de la vida en Cristo que debían ser corregidas.
El mandato hacia Tito fue establecer los ancianos, es decir, el grupo de varones con los cuales debían establecerse las doctrinas y el conocimiento sano de Cristo para enseñar a los nuevos y más jóvenes para cada ciudad cretense con congregados.
Aquí amados hermanos, vemos ya tres ministerios que hoy en día debemos ser celosos de pedir al Padre para continuar con la misión de salvar almas para Cristo: el evangelista, el apóstol y luego quien establece el cuerpo de ancianos para que esta congregación quede firmemente establecida y de ahí el Señor fluya en esa manada pequeña. Enuncia una serie de requisitos previos para que puedan ser considerados como tales ante el Señor en el versículo seis:

Ahora bien, los obispos tienen las siguientes características según los versículos 7, 8 y 9:

Y lo anterior obedece al hecho que su esfera de acción es:
Exhortar, basado en la sana doctrina de Cristo
Convencer, a quienes contradicen.
Es decir, sus contrapartes: seres capacitados para hurtar, matar y destruir. A éstos hay que evitar y combatir ya sea primero exhortándolos a cesar; luego si no aprenden entonces echándolos fuera, exhibiéndolos para su vergüenza y disciplina por el Señor a su tiempo.
Así mismo los exhibe el Espíritu Santo mencionándolos en el versículo 10 como:
Contumaces: es decir, la firmeza en modo negativo, una terquedad de persistir en el error
Habladores de vanidades: cualquier cosa polémica, entretenida, dulce, agradable al oído
Engañadores (los de la circuncisión): los pro judíos quieren imponer el modelo diabólico de las tradiciones antiguas judaicas
Cuya premisa de acción es la ganancia deshonesta, es decir, lucrar a través de esto. ¿Le suena familiar amado lector? ¿Cobrar por decir mentiras dulces, placenteras o convenencieras? ¿Sacar provecho a cambio de enviar almas al error, derrota y, en algunos casos, a la perdición?
NO pueden los obispos y ancianos darles oportunidad alguna que hablen a la grey, porque son coladeras por las cuales hablan cosas que no convienen y leuda que brotan como fuga de material tóxico y letal en un asentamiento humano. Representan un peligro a la grey como Chernóbil.
Incluso, son capaces de declarar al mundo entero las debilidades, pecados ocultos y errores de los hermanos para propiciar contiendas y divisiones, así como exhibieron aquellos perversos a los hermanos cretenses, víctimas crédulas de ellos. Estas afirmaciones obligaron al apóstol Pablo, con mucho pesar, a reconocerlas como verdaderas y actuando en consecuencia con la muy dura reprensión y no suceda de nuevo, siendo sanados y restaurados. Por tanto, hermanos, los obispos y ancianos deben procurar el buen accionar en Cristo de su congregación para no ser exhibidos por estos malévolos.
Y de nuevo el Espíritu Santo (nuevamente) nos recuerda lo que NO DEBEMOS HACER COMO CONGREGACIÓN QUE SE REÚNE PARA CELEBRAR Y EDIFICARSE EN JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR:
Atender fábulas judaicas
Seguir mandamientos de hombres apartados de la verdad
Participar y tener comunión con hombres corrompidos e incrédulos
Para terminar, amados hermanos, esta carta dirigida ahora a los ancianos y obispos: deben procurar, en el amor nuestro Señor Jesucristo, ver por las ovejas del Señor. El diablo acecha y es menester suyo evitar que los pastores se desatiendan de ellas y los maestros sean corrompidos. Son la frontera, la aduana por la cual ninguna doctrina o persona extraña se instalen impunemente.
Si así no lo hicieran, corren el riesgo de ser los nuevos cretenses. Comunidades en llamas y derrota.
La paz, gracia, amor, pero, sobre todo, fortaleza y firmeza en el Señor Jesucristo para defender celosamente lo que el Señor nos ha dado estén más que presentes y abundantes en ustedes amados hermanos, amén. Cristo viene pronto y debemos mantenernos puros y santos, diligentes, amén.
Tito 1
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, 2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, 3 y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador, 4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador. Requisitos de ancianos y obispos 5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; 6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. 7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, 8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, 9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. 12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. 13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, 14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. 15 Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. 16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.

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