La buena actitud
- Cuerpo Editorial

- 28 jun 2020
- 2 Min. de lectura

Ante esta contingencia que estamos viviendo es muy grato el poder mirar las muestras de apoyo a las personas del sector salud siendo reconocidas, como la creatividad se hace presente en artistas, vecinos compartiendo alimentos, entre otras cosas.
Pero noto algo muy peculiar no sé si te ha tocado escuchar a una persona hablar de forma positiva y de inmediato se enciende en uno el interruptor del pesimismo, critica, sarcasmo, pesadez, etc.
Cómo de inmediato racionamos al ánimo positivo de otra persona, con una actitud negativa, haciendo de esta persona objeto de burla y hasta rechazo, no lo comprendo; es algo… que se produce de forma natural, sin poder explicarlo que cuando reaccionas ya estas a la defensiva.
Igual pasa cuando sólo escuchas o lees de *Jesucristo*, En el tiempo que estuvo en la tierra cita el Sagrado Libro, que les incomodaba la palabra viva de nuestro Salvador, siendo este nuestro alimento y bebida espiritual y al estar muriendo de hambre y sed, se nos ofreció en nuestras bocas y muchos prefirieron morir de hambre y sed. Triste.
Cita el salmo Salmos 14:1 *Dice el necio en su corazón: No hay Dios.*
Por eso uno de los Mandamientos de Jesucristo nos instruye que no digamos *necio* al hermano (Mateo 5:22)
Lejos de una actitud positiva por parte de nuestro Señor y Salvado Jesucristo. El rechazo fue eminente, recuerdo la cita que le escuchó Felipe leer al etíope, eunuco, de regreso a su tierra.
Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
El pasaje de la Escritura que leía era este:
Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Así como ese etíope fue humilde y reconoció que *Jesucristo es el Hijo de Dios*, espero en el Amado que seas tocado por su Espíritu y puedas inclinar tu cabeza en señal de reconocimiento ante el creador de TODAS las cosas.
La paz de Jesucristo es contigo, amén.




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