top of page

Los ejes en la gráfica de Dios gracias a Cristo.  Parte cinco: eje m.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 jun 2020
  • 5 Min. de lectura

Amados de Dios y Cristo, bendiciones san dadas a ustedes, creyentes firmes a la fe al igual que nosotros: la gracia, el amor y paz del Señor Jesucristo, nuestra agua de vida sea en ustedes abundante, amén. En estas fechas de mediados de junio 2020 esperamos en el Señor los guarde de todo mal y los libre de toda tentación. Amén.


Después de analizar los anteriores ejes, pareciera ya algo complicado comprenderlo, pero la verdad es que no amados hermanos. Cuando te sumerges en la profundidad de nuestro Dios, ves tantas cosas, percibes tanta sabiduría que es imposible captarla toda, comunicarla, interpretarla incluso verla.


Somos tan limitados en esta carne, que solamente el Espíritu Santo nos concede atisbar en algunos de estos saberes de Él. Damos gracias al Señor Jesús, porque por él es que tenemos acceso a esto. Nuestro amado Maestro no deja de enseñarnos cosas, sapiencias que ansiamos darlas a conocer.


Pero ahora, tenemos una dimensión más, la del eje de movimiento m. Puede confundirse con las magnitudes físicas de dirección y sentido pero no. Esta dimensión significa que estás en el Espíritu en movimiento, en su andar, no en el tuyo. Es moverte dentro del cuadrante (x, d, z, y) desde un punto inicial y luego hasta un punto final, dentro de mismo cuadrante, siempre hacia todos los planos positivos de modo libre y sin limitaciones (camino hacia la perfección). En la escritura podremos ver versículos que sustentan este eje:


Lucas 4:1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto.

Hechos 8:29 y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.

Hechos 13:4 Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de ahí navegaron a Chipre.

Hechos 16:7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se los permitió

Romanos 8:9 más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Romanos 8:14 porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

1ª Corintios 2:10 pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios

2ª Corintios 3:17, porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, ahí hay libertad.

Gálatas 5:16 Digo, pues, andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne.

Gálatas 5:18 pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Gálatas 5:25 si vivimos por el Espíritu, andemos por el Espíritu


Entre otros muchísimos más. Pero el fundamento principal de la existencia de este eje, regido exclusivamente ahora por Espíritu Santo de Dios es este versículo hallado en Juan 3:8:

El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido por el Espíritu.


De manera que, hermanos, una cosa es que el Espíritu Santo te revele cosas, te muestre, te consuele, te dé un fruto y otra cosa, el nivel hacia la perfección es cuando ya el Espíritu Santo te mueve porque poderoso es el Consolador, con autonomía nos lleva hacia el poder de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, en conformidad total con:

1ª Corintios 12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo


Dentro de este marco espiritual hermanos, es constatar que el Espíritu Santo es quien toma la guía de nosotros en dar testimonio y cumplir con la profecía dada por Jesús de Nazareth cuando dijo: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” encontrada en Juan 14:12. Entonces ¿no es una declaratoria en sentido figurado? ¡De ninguna manera! Muy por el contrario, el Señor Jesús anhela y espera que, en efecto, nosotros queramos y dejemos que por el Espíritu Santo nos guíe a cumplir esta profecía.


Pero ya desde que cruzamos por eje y, el “yo” nuestro no es prácticamente más la fuerza reinante en nuestras decisiones. Es el Espíritu. Es cuanto todos los colaboradores de Dios al servicio de nuestro Señor Jesucristo alcanzar su clímax en sus ministerios, cuando inspirados y protegidos por la Deidad hacen las operaciones de Dios, las cuales ya hemos mencionado en números anteriores.


Explicando la figura de la izquierda, tenemos que el eje m es el primero que rompe el paradigma rígido de la humanidad, su intelecto, sus limitantes y su deseo, basando nuestro argumento en Gálatas 5:17 que dice: “porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”.


El eje del Espíritu no puede rígido porque trasciende nuestra realidad. No puede ser contenido, calculado, medido, acotado. La palabra original que significa espíritu es “aire”, es decir, un ente que no puede ser limitado. Así como en los ejemplos anteriores, hermanos, todos los colaboradores de Dios tienen un plan y una meta, pero el Espíritu determina la dirección final, así como las misiones a realizar en esta vida, en conformidad de la Voluntad del Padre para tal colaborador. No sigue el Espíritu patrón alguno religioso, social, moral, físico, cultural, lógico, psicológico, mental o sentimental. Con esto explicamos la inconsistencia de los puntos 1-2-4-3-n. ¿Quién podría contradecir al poder mismo de Dios?


Ahora bien, n representa el total de obras a las cuales los siervos de Cristo están diseñados que solo la Deidad conoce hasta su partida de este mundo. Esto no es exclusivo de los apóstoles, evangelistas, predicadores o maestros: es para cualquier creyente con la suficiente fe, amor y renunciación a sí mismo por amor confeso y sincero a nuestro amado Señor Jesucristo.


Las direcciones sin una trayectoria lógica aparente son “el sello de la casa” del Espíritu Santo en nuestra vida. Así se cumple la profecía de nuestro Señor, de este modo, superaremos lo que él hizo porque por principio de cuentas él solo vino por tres años de ministerio y solo anduvo por Judea y Samaria. Nosotros no podemos ser profetas en nuestra propia tierra. Así que hermanos ¿Qué falta para que se decidan entrar a la guía por el Espíritu Santo? Desde las alturas ver lo que muchos no ven y saber todavía más acerca del Padre, su amor y entender aún más Juan 3:16, que muchos predican, pocos oyen y menos entienden a la perfección.


La paz y gracia, el gozo y el amor de nuestro Señor Jesucristo sean en ustedes amados hermanos, amén.






Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page