Lo que los judíos opinaban de Jesús
- Cuerpo Editorial

- 26 jul 2020
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El registro de ataques verbales de los judíos al Señor Jesucristo en los tres evangelios (advertencia a los judíos mesiánicos) es continuación del tema “La descripción del clero y pueblo judío en el nuevo testamento en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas”. En este tema veremos lo que realmente pensaba cualquier profeso de esta religión judaica respecto a nuestro Señor Jesucristo en esa época, nos atrevemos a pensar que esta opinión es peor en estos días de actualidad. En acuerdo con la evidencia escrita hallada en los evangelios, tenemos que en Mateo se describe:
9 10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
En esta segunda referencia, ácidamente reclaman las acciones de nuestro Señor. Desprecian la misericordia y acercamiento que Cristo quería tener con los enfermos espirituales, porque según ellos era oprobioso. Indigno a decir de ellos, pero más indigno era ellos comer a llenar con soltura y los pobres de lo que hubiese en limosnas, pero más que todo llenaban su alma con la paz y mensaje de Cristo de consolación. Pero eso no es todo, ahora, leemos a continuación:
9 2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
3 entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Éste blasfema.
9 32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.
33 y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
34 pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
12 24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.
Un odio irracional hacia un hombre poderoso en fe y potestad, su verdadero Señor quien ellos despreciaban al grado de desdeñar toda buena obra suya. Toda bondad y dicho de Jesús era inmediatamente desoída.
En esta referencia del versículo 32 se establece y constituye el pecado mortal de blasfemar al Espíritu Santo de Dios, en Cristo. Como con la ley no podían negar o desmentir la nueva doctrina de amor, salvación y sanidad, acusaban era obra del adversario, calumniando y mintiendo arteramente. Esto el Señor Jesús lo dejaría pasar por esta ocasión, aludiendo a cordura; aunque no solamente su odio, sino su amor por el mal era lo que les incitaba a decir cosas imperdonables.
De nuevo, al blasfemar contra el Espíritu Santo en el capítulo 12 podemos ver que la acción de los infieles malos mayordomos, posesionarios perversos de la gracia y condenadores de multitudes esperaban que al demonizar los milagros de Cristo disuadirían a la población de seguirle, oírle y creerle. Pero el Señor mostró poder de confrontación y en este caso no se amilanó para desdecir y defender su derecho de salvar a las almas, poniendo un cisma entre él y ellos. Muchos creen que el cisma se creó al entregar el espíritu de vida en la cruz, pero no es así. Tras estas frases Cristo creó su abismo con lo judaico. Desde mucho tiempo antes de su muerte, él separó su evangelio con la religión de ellos. Debido a esta mortal comparación aprovechó para advertirles de su destino si proseguían, asegurándoles que ni Dios mismo otorgará perdón a esta osada blasfemia.
12 2 Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.
15 entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
21 23 Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?
El quehacer religioso siempre quiere coartar la libertad en el Espíritu. Quisieron someter y acotar la acción evangelizadora de Cristo, pero nuestro Salvador nunca cedió. Usaban cualquier cosa, incluso las acciones de sus escogidos para acusarlos de pecado, desorden, ilógica y locura. Así mismo, encerrar la libertad de la predicación tratando de someterla a poderes terrenales, el Señor Jesús demostró que contra el Espíritu nada en esta creación perecedera prevalece.
12 14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.
22 15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.
26 3 Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,
4 y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.
5 pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.
21 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.
46 pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.
Sin comentarios. Los enemigos de Cristo, no hallan otra solución más que privar de la vida: eliminar la presencia del Hijo del Hombre. Frustrados por no poder contravenirle satisfactoriamente, ese poder suyo que ellos no tenían. Esos mensajes tan extraños pero poderosos e impactantes en la mente y corazón. Su última solución fue, buscar una excusa para crucificarle. Arteros pero cobardes, temerosos seres que al público simulaban pureza, más por dentro cavilaban en pecaminosos planes de atentar contra el Enviado de Dios.
12 38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
16 vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.
22 15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.
16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
17 dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?
22 23 Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,
22 34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.
35 y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Este horrendo accionar, la incredulidad mezclada con soberbia y sobre todo, tratar tentar al Hijo de Dios confrontándolo a comprobar su poder y conexión con Dios fuese real y no pantomima, agravó su destino eterno. Cualquier asunto era motivo de poner lazo y tender la trampa. Pero con el poder del Espíritu Santo, Jesús de Nazareth sorteó a estos malvados hipócritas.
Las lisonjas de ellos son tan pútridas que el mismo Señor se guardaba de ellos, no por temor sino por testimonio. Su maldad era de niveles insospechados y debía preservar la tolerancia, la fortaleza puesto que una palabra suya acabaría con ellos al instante. La desconfianza debía ser reemplazada por templanza para así mostrar la inmensa misericordia tiene Dios con los que creemos en Él a través de Cristo.
21 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: !!Hosanna al Hijo de David! se indignaron,
16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
Su vanidad era tanta que ya en esos días ellos mismos se consideraban heraldos mismos de Dios. En su envilecido corazón creyeron eran mediadores de la puerta y no soportaban una genuina alabanza a Dios que no fuese a través de ellos. Por eso el Señor los acalló con esta escritura puesto que la alabanza a Dios no puede ser a través de alguien más que no sea Cristo. Y así los echó fuera de su mundo de auto culto.
26 62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.
64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
65 entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.
66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!
67 entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban,
La razón por la cual el vituperio es necesario, no solamente era para validar la obediencia a Dios por Cristo, sino porque era necesario tener las pruebas, evidencia innegable del maltrato y desprecio. El Padre, ciertamente pasó por un grotesco momento ver a su Hijo despreciado y golpeado, pero tanto Él como nuestro Señor Jesucristo sabían era la única manera de cumplir con el trato divino, dado que en el salmo establece que “siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” y “Mía es la venganza, yo pagaré dice el Señor”. Un enemigo es todo aquel que ataca sin otro motivo más que destruir con odio la existencia de otro. Este sencillo pasaje da para mucho material espiritual de meditación, pero en el Señor será después analizado por el Espíritu. Estos seres representan a todo aquel ser viviente que conspira contra la obra de Dios. Ni más ni menos.
27 39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,
40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:
42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
43 confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios
No contentos con ver a Cristo -su némesis- golpeado y exhibido en la cruz, osaron añadir más juicio a su provenir. Esta nación, esta religión decidió en su sano juicio hacerse responsable de su muerte. Por esto, tanto el Padre como el Hijo tienen a toda esta nación, su religión y cosa proveniente de ella como pestilencia, en estado de lepra espiritual.
La burla persiste, el juicio prosigue y mientras haya iglesia, Israel no será restaurado, porque la iglesia de Cristo no tiene parte ni suerte con Israel. Cuando sea arrebatada entonces, ahora sí, Cristo vendrá como Rey poderoso y se harán las cosas como él determine. Maldito aquél quien ose pretender regresar al antiguo modo de hacer sacrificio, contra el cual el abismo existe y existirá. El Cordero Inmolado vendrá y terminará la obra de hacer justicia a sus damnificados en todas las épocas. Amén.
27 62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,
63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
64 manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
En esta última referencia, el poder de estos perversos de querer destruir la nueva fe alcanzó los días posteriores a la muerte de Jesús, su enemigo declarado. Y lo establecemos así para que ustedes, hermanos comprendan la incompatibilidad entre lo judaico y lo de Cristo. No puede comulgarse con quienes niegan la fe, la existencia, la verdad de Cristo, Señor nuestro.
También en Marcos, el segundo evangelio, el Espíritu recoge testimonios sobre el interior del corazón y mente de los judíos.
3 22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
3 28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
30 porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.
La misma referencia de Mateo, asociar al adversario el poder espiritual de Dios mediante su Espíritu es algo que ellos no dudaron en vociferar, para su propio mal lo hicieron.
8 11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle.
La tentación como duda injusta de su veracidad.
11 12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
14 entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
Otra expresión sobre el juicio decretado por el Señor Jesús, respecto a que nada bueno volvería a salir de Israel, tan solo el remanente. Lo demás está condenado por él a no ser más agradable a Dios ni cosa alguna que sea digna de ser imitada.
12 12 Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.
Pues aquí la evidencia pura de que ellos si sabían y sí entendían el mensaje de salvación de Cristo. Contra aquellos quienes tontamente pretenden justificar su postura como ignorancia ¡nunca! Siempre supieron interpretar el trasfondo espiritual de Cristo y por eso el saberlo y no haberlo enseñado les condenó.
12 28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
32 entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;
33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.
34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
Este es el testimonio del remanente en toda la nación israelita. Así como uno pudo oír y reconocer la voz del Pastor, Mesías y Maestro, así serán los escogidos de Israel. Pero esto no es para nosotros, sino estos quienes se dicen mesiánicos, los cuales deberán salir de ese encierro religioso en el que están, si no, será peor que estar sordo. La doctrina de Cristo es totalmente incompatible con la religión judía.
Finalmente, en Lucas se puede leer:
7 30 Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.
11 53 Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas;
54 acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle
Es una corta, pero tercera visión que el Espíritu en estos días nos concede para entender que la religión mosaica es muerte. No debemos voltear a ella. No debemos seguir el camino de estos perversos judíos, contumaces y rebeldes. Porque quien lo haga así mismo se despoja de toda relación de Dios, corriendo el mismo riesgo de estos: hacerse responsables de la muerte de Cristo.




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