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Carta a la iglesia de nuestro Señor Jesucristo establecida en la República del Ecuador

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 2 ago 2020
  • 3 Min. de lectura

La paz, gracia, sabiduría, amor y fortaleza en el Señor Jesucristo sea dispensada enormemente a ustedes, amados de Dios y Cristo. Firmes, fuertes y formales en la fe, sabedores que resistiendo con decoro seremos recompensados por nuestro Salvador, el Señor Jesús, amén.


Amados en Dios y en Cristo, sabemos que las señales de los últimos tiempos son necesarias como guías de lectura para saber qué tan cerca es la venida de nuestro Señor Jesucristo, no debiendo importarnos esos pormenores, sino la sapiencia de seguir estando fuertes en la doctrina.


Hemos sabido con suma tristeza las vicisitudes que han pasado en su noble nación. Pequeña en tamaño y poder, no así su grande situación en cuanto diversos aspectos tales como forma de gobierno, económico; salud pública, estabilidad, etcétera.


Pero amados hermanos, es tiempo bueno para que, en aras de obedecer el quedarse en casa, mediten en esto: ¿Por qué nuestro país es tan fuertemente golpeado en esto? ¿Qué hemos dejado de hacer como creyentes y congregación para que esto suceda y sea notoria esta vergüenza a nivel mundial como nación? Aunque sabemos que nuestra nación es la espiritual, el estar dentro de Ecuador el Señor solicita de muchas maneras sirvan en este territorio a sus intereses, no los nuestros.


Tenemos que dar testimonio de Cristo ante todo incrédulo: usar los poderes que Cristo nos dio de atar y desatar para que Dios, por medio de su Espíritu obre grandemente en el interior de las fronteras de su país, amados hermanos.


¿En qué se nos va el tiempo? ¿Afanarnos demasiado en cuestiones terrenales? Hijitos: no erremos como el mundo. Sí, ciertamente procurar el pan de cada día presenta su propio afán. Más primeramente buscar la voluntad de Dios obedeciendo a Cristo y lo demás vendrá por añadidura. ¿Se practica el amor mediante oración por los que están en eminencia? ¿Se predica la esperanza de una salvación tan grande y cercana o una condenación que no nos corresponde juzgar? ¿Hay fe de creer que el Señor Jesucristo puede con esto y más o solamente para ciertas cosas, hermanos?


Las pruebas a las naciones son para que la gente busque el cobijo y salvación de Dios, disciplina a los desobedientes y juicio a los malvados quienes colmaron el plato de su propia maldad. Pero ¿hay oración para que la sanidad, la restauración y sobre todo la protección de Dios a la iglesia de Cristo y sus colaboradores esté plena? Amados hermanos: ¿están fundamentados en la Roca de Salvación? Hacemos estas preguntas porque nosotros pasamos por estas situaciones anteriormente. No olvidemos que nuestros negocios deben ser dar buen testimonio y rogar por las almas en nuestra jurisdicción espiritual, es decir la localidad. Las parábolas de las minas, las monedas y todo el simbolismo que Cristo dejó como administradores de las riquezas de Dios dispensadas por el Padre son para ser repartidas entre los hombres. No podemos quedarnos con ellas.


Todos los días amados, hay que pregonar a Cristo, mencionar la eficacia de su salvación, lograr que los incrédulos se asombren y den gracias a Dios. Revisen dónde está su fe, amados, no dejen el amor fraternal se enfríe, nunca dejen la esperanza afuera de su corazón. Hay que orar por las autoridades a diario a cada instante con mucha fe, porque el diablo no descansa y nosotros tampoco deberíamos hacerlo.


No miremos lo que el ojo humano ve, sino miremos a través de Cristo y, mientras él no venga tiempo hay de procurar obedecer rescatar todas las almas que sea posible. No más condenación, sino salvación eterna es la predicación de este siglo.


Amados, estos consejos y observaciones hacemos, porque durante años fuimos enseñados e ilustrados de eso por el Espíritu Santo, y nos honra en el Señor regalarles este conocimiento, para en todo el territorio ecuatoriano se haga donde haya un creyente, y así sean restaurados en todas sus necesidades, pero primero son los asuntos del Señor.


La paz, restauración, gracia e inteligencia espiritual del Señor Jesucristo les sean dadas para que prontamente en el Señor les ayude a salir adelante, hermanos, somos uno con ustedes en la oración y los amamos. Cristo viene pronto y sea que nos haya velando y no durmiendo, Amén.

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