Carta a hermanos en la iglesia del Señor Jesucristo asentada en la República Oriental del Uruguay.
- Cuerpo Editorial

- 15 ago 2020
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Amados hermanos, que la paz, la sabiduría, el amor del SEÑOR JESUCRISTO estén plenos en ustedes, estando esperanzados crezcan por la gracia del Padre para testimonio y poder. Los hermanos de esta congregación en el noreste de México, enviamos un amoroso ósculo, sabiendo que la distancia es física, pero la comunión espiritual, cercana. Saludos.
Salvos por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, es una condición que tenemos que mantener vigente, continua y comprobable con nuestros dichos y hechos. No debemos temer cuestiones físicas, puesto que son temporales. Por fe y en esperanza decimos esto. Nuestro Señor Jesucristo, en su andar, vivió en el seno de una familia pobre, pero con buen testimonio. Aprendió el oficio de su papá José y lo trabajó mientras estuvo en su etapa de la carne. Aun así, hermanos, él no dejó de dar su testimonio como hijo obediente en todo, solícito, deseoso de servir al Padre, pero tuvo que sujetarse a su limitante (edad y poder).
Ya en su edad clímax, donde el Padre dispuso iniciara su ministerio, hizo todo lo que fue profetizado, expuso su evangelio de verdad, habló a sus connacionales, reveló mucha sabiduría espiritual, hizo milagros, perdonó pecados y dio su testimonio como el Enviado, el Mesías según los profetas.
Pero por el Espíritu Santo, se reveló que era el Cristo, el Hijo del Dios Viviente, su verdadera identidad. Por esta causa fue muerto, debido a la conspiración interesada del clero judío, en manos romanas y con el beneplácito de la mayoría del pueblo.
Nosotros, en nuestra época, debemos saber cuál es nuestra edad, porque el tiempo corre y tiene un límite, esperando a nadie; conocer qué tipo de testimonio nos toca hacer, conforme a nuestra estatura espiritual. El Señor Jesús tuvo que esperar a ser investido por el poder del Espíritu Santo para dar cumplimiento a caminar el camino. De manera que, también tenemos que estar provistos del Consolador para que fluya y podamos caminar el camino del mismo modo que Jesucristo.
El día de hoy, en el presente año, hermanos, toca a ustedes orar por sus autoridades para no permitir que el enemigo estorbe la propagación del evangelio de Cristo dentro de su territorio, orar unos por otros, guardarse en el amor. Primero, amados nuestros, procurar esto que el trabajo, la salud y la vida son recompensas que el Padre nos otorga. Por eso no debemos volcar el cien por ciento de nuestra atención en esto físico, no sea que seamos tentados y caigamos presas del estrés, pánico y desesperación.
Las peticiones del diario deben ser dejadas a nuestro Señor Jesucristo. Recordemos que no solo del pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. En esta fe, la palabra de Dios a través de Jesucristo, Señor y Salvador nuestro nos procura estar vivificados espiritualmente y luego por añadidura proveerá el sustento físico.
Estar atentos a las puertas de oportunidades que se abren hermanos, pero más atentos a los asuntos espirituales de Dios en esta tierra. Procurar a los enfermos, huérfanos, desposeídos en el interior de las congregaciones, orar sin cesar por los gobiernos federal, estatal y local; vivir en amor, fe y esperanza; guardarse de chismes y propagación de ideas falsas; no comulgar con los demonios mediante oraciones conjuntas con otras sectas ajenas a Cristo; no judaizar la congregación; celebrar la Cena del Señor Jesucristo aprovechando la cultura del aislamiento social necesario, pero en el marco del nuevo pacto; ser prudentes de guardarse en casa a no contaminarse del mundo en sus locuras varias.
Haciendo esto, hermanos daremos testimonio del Padre y si oran con fe todos, el Padre liberará a su noble nación de sus carencias en los términos que Él fije.
Dejemos que el Señor Jesús, en quien creemos y a quien esperamos obedeciéndole, nos salve de este mal en el mundo. Los amamos. Reciban un cordial abrazo hermanos.
La paz, gracia y amor del Señor Jesucristo es en todos ustedes amados creyentes, amén.

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