¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
- Cuerpo Editorial

- 25 sept 2020
- 7 Min. de lectura

Amados de Dios, Cristo y nuestros por la gracia concedida en la cruz del Calvario: paz, gracia, amor y fortaleza del Señor Jesucristo sean plenos y abundantes en su espíritu, amén. Los de México, somos uno con ustedes y los amamos con el amor espiritual que nos distingue del mundo. Continuamos con el discernimiento por parte del Espíritu Santo de ésta carta muy llena de misterios de Dios, escrita a los creyentes del Señor Jesús, quienes tienen como origen Israel.
Este tema es lo incluido en Hebreos 10: 26 al 39. Sin más, comenzamos.
Ya una vez comprendido y entendido el motivo de por qué Jesús de Nazaret es ahora el sustituto perfecto de Dios para realizar el sacrificio de purificación de pecados UNA SOLA VEZ por Israel y para toda carne gentil, queda la advertencia muy clara para los descendientes físicos de Jacob y quienes ostentan el título de “mesiánicos”:
“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”. Dos versículos, 26 y 27 que suenan como látigo en acción que advierte peligro.
Como Israel (y en general el mundo) es de oído perezoso, duro de cerviz e incircunciso de corazón, necesariamente tiene que tener este mensaje tan fuerte, (pueden leer el antiguo pacto cómo hasta el cansancio Jehová tuvo que advertir el peligro de la desobediencia, subrayar lo mortal de pecar contra su ley y la mayoría aun así lo hizo para su propio mal: reyes, jueces, profetas, pueblo) en esta ocasión el Espíritu Santo advierte a los hermanos en Cristo cuyo origen es Israel de no cometer este pecado de rebeldía.
Ahora entendemos la profundidad del mal interpretado versículo de Juan cuando dice en 3:18: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Si algún judío le rechaza por cualquier excusa o razón, ya cayó de la gracia en automático y es ahora reo de juicio y muerte por la sangre del Señor Jesucristo.
Como se estableció que dejó de ser válido el primer rito porque el segundo lo vino a sustituir, la sangre de animales y el rito antiguo ya no son salvoconducto alguno. Si el SEÑOR JESUCRISTO es rechazado, en automático Dios le considera un adversario suyo (¡OH NO!) y de ser pueblo suyo ahora es otro hijo de Caín, Coré y demás seres deleznables para Él, cortándolos de tajo de la heredad del Israel espiritual.
Pero si es creyente y deja la libertad, nuevos rudimentos y el poder del Espíritu para regresar a la esclavitud del antiguo rito, y peor aún, embabucar a indoctos para meterlos al judaísmo dentro de la misma congregación de Cristo, sepa el tal que atenta contra su Salvador y convierte su iglesia en sinagoga de satanás. Refiere el versículo 28 el castigo para los traidores y transgresores según la ley mosaica.
El 29 lo transcribimos: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”.
¿Debemos explicarlo todavía más al detalle o queda claro el peligro para estos “mesiánicos”?
Sí, hablamos a esas y esos, quienes se dicen ser judíos y no lo son; a esos, quienes se cansan de instigar maliciosamente que hay que tener lugares santísimos, una burocracia interna como sacerdocio y que fingen acentos centroamericanos, españoles, estadounidenses, sudamericanos para sentirse diferentes y ser oídos. A esos, quienes se pierden buscando misterios, revelaciones y profecías sobre el pasado, en lugar de analizar y juzgar el presente y vivir para el futuro. A quienes ufanos declaran: “Y el Señor me dijo”, “Así ha dicho Jehová:”, “Dice Jehová:” “(Cualquier profeta), varón de Dios dice esto:” y frases semejantes a estas ¿en verdad se gozan de profanar el santo nombre de Cristo -Señor de esos siervos- e Hijo del Dios Altísimo? Porque contra esos, si persisten en ese camino de iniquidad, tienen el argumento acusatorio del Espíritu Santo de Dios en Juan 3:19-20 contra el cual no hay réplica y dice: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras sean reprendidas”.
Y esto es además lo que espera a estos falsos testigos y detractores de la sangre de Cristo: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: Dios juzgará a su pueblo”. Varones israelitas, miren muy bien no caigan en la tentación de regresar a lo antiguo, hacer caer a otros santificando o glorificando a seres que no son Cristo; porque ustedes, a la verdad, ya han sido salvados dos veces. NO HAY UNA TERCERA VEZ si claudican. Nosotros los gentiles, es la primera y única oportunidad y eso es lo que Cristo declaró que ahora el olivo silvestre es más que el natural. Por esto el Señor Jesucristo declaró que el rico con dificultad se salva, porque se refería a ustedes: ricos en los milagros hechos a ustedes, en ser ministrados y mantenidos por el Altísimo y poseedores de la promesa. Mas ahora el Señor desechó todo eso, manteniendo la promesa, pero quitando de ustedes los milagros y la manutención y ministración y dándole esa potestad a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo y él lo hace solamente para con su Iglesia, esparcida en todo el orbe.
Ahora también entendemos por qué en el Juicio Final, habrá dos tribunales: Juicio del Trono Blanco, donde estará el Padre en su papel de Juez y a todos sus adversarios les reclamará el haber pisoteado la sangre y el nombre de su Hijo, un Dios airado y Dador de Justicia por los actos de estos transgresores, sin abogado ya, porque Jesucristo estará con los suyos y a estos no los conoce, aborreciéndolos. “Horrenda cosa es caer en manos del Dios Vivo”.
Y del otro lado el Tribunal de Cristo, donde él juzgará a su iglesia, dando sus galardones y recompensas a los suyos. No reconocerá almas ajenas a él, solo a quienes seguimos y amamos su venida. Aquí estaremos nosotros, recibiendo lo que nos toca, conforme a nuestro testimonio en la Tierra.
Pero continuamos la lectura (y sigue diciendo el Espíritu en el único lenguaje que los israelitas entienden):
Los versículos 33 y 34 hablan, a manera de un “se los dije, aprendan de una buena vez” que las calamidades del antiguo Israel eran necesarias para que por fin puedan ver y entender que era Jesucristo la promesa verdadera, no otro rey como David; líder como Moisés; profeta como Jeremías o sacerdote como Aarón. Es, en cambio, un Ser Santo: el Mesías, combinación perfecta de todos los demás en una sola presencia. Siendo fieles a él, la promesa primera no solo se mantiene, sino que, además, es mejorada y perfeccionada.
Ahora bien, la misma solicitud hecha a ustedes varones y mujeres que se han guardado de voltear a atrás es hacia nosotros: no perder la confianza, la paciencia ni la fe.
A ustedes, hermanos en la fe por Jesucristo, retened lo dado a ustedes. No retrocedan, no vuelvan atrás. No introduzcan doctrinas ajenas a Cristo. No mezclen vinagre con el vino nuevo. No revuelvan la sangre de Cristo con la sangre de bestias. No intenten querer bajen del cielo al Señor Jesús para crucificarlo tantas veces como deseen. Así de dura la advertencia. Recuerden que tanto todos estamos en tierra extranjera, en los dominios de Babilonia, la ramera. Y vendrá el Señor Jesucristo a rescatarnos a quienes hayamos permanecido fieles esperándole como novia amada a su próximo esposo. Por eso hay que abrir los ojos, predicar la salvación porque es lo verdadero; la condenación es consecuencia de lo primero cuando es nulo. Predicar es revelar buenas noticias: no asustar con malas noticias.
Dejamos lo escrito en Hechos 10:26 al 39 para lectura, meditación y comprensión suya, amados hermanos. La paz, gracia y amor del Señor Jesús es su espíritu, amén.
26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. 27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? 30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, 31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. 32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. 33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. 34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. 36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.

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